Se me volaron los pajaritos

Texto: Marina Maiztegui – @soloparamiFotos: Rosario Lanusse – @rochilanu

La mesa de este mes fue toda una aventura. Empezó sigilosamente una mañana que vino Carina Michelli a mi estudio a ayudarme a ordenar. (Amor es que alguien te ayude a ordenar ¿o no?) Mientras revisábamos cajas con materiales de mi trabajo que no habían sido tocadas desde A.C. encontramos una llena de pajaritos que yo usaba para hacer lámparas y Carina gritó: “Mesa de pajaritos si o si.” Listo, ¿venís a hacerla conmigo? ¡Sí! Y Ahí partimos a la aventura. La mañana que habíamos quedado con Rochi (fotógrafa), Angie (Flores) y Lu (comida) había vientos huracanados del sur (o de cualquier punto cardinal).

¡Se volaba todo!

La mesa que teníamos planeada era sobre el muelle de una casa en Altamira y la verdad es que soy vasca (a eso le echo la culpa de mi cabezadurez) e insisití en que la mesa debía ser afuera. Si o si. No vuelan pajaritos a posarse en flores y platos adentro de un living.

Acompáñenme en ésta que las chicas todavía me quieren matar. “Va a dejar de soplar” dije y las convencí. Ilusas, les pinté pajaritos en el aire.

Nunca paró el viento pero la mesa valió la pena todo el esfuerzo.

Pegamos el mantel, los platos, los vasos y hasta los cubiertos con cinta bifaz de papel. Esta cinta es mi arma secreta. Funciona para todo, hasta pegamos un poco las flores que se volaban. Los pajaritos llegaron volando con el viento y se quedaron posados en la mesa y las flores.

Usamos platos amarillos porque tienen un diseño de pajaritos y una azucarera que adoro, con un pajarito en la tapa. Para esto hice que una vendedora de Anthropologie diera vuelta todo el local para encontrarla pero esa es otra historia-.

También las copas verdes de cristal de mi mamá.

Teníamos unas cucharitas de Carina blancas con lunares negros que queríamos usar y no sabíamos con qué cuchillos y tenedores. Hace tiempo pinté el mango de unos cubiertos antiguos –los deben haber visto en mis producciones porque los uso siempre- y tenía ganas de probar con los típicos de madera para darles un “empujoncito” hacia la belleza. Los hicimos a rayas blancos y negros y quedaron geniales. Hay video con el DIY a parte.

Usamos tazas de colores, una jarra verde enlozada y un florero de Carina que tuvo un final infeliz, se partió en pedazos. Todavía estamos buscando el mismo para reemplazarlo.

Les cuento que teníamos un plato Cari y uno yo, pero los otros dos eran prestados (gracias Loli y Ani) y había tanto viento que parecía que se iban a volar incluso pegados. Le prometí a Cari que si volaban a la laguna me tiraba a socorrerlos. No sé porqué me visualizaba en la laguna vestida, por suerte no ocurrió aunque hubiese sido una historia muy divertida para contar. Sobre todo si rescataba los platos.

Las flores que preparó Angie fueron increíbles, iluminaron toda la mesa y fueron de mis preferidas de todos los tiempos. Flor de humo y ligustrum como follaje y lisiantus rosado, rosas baby rosadas y gonfrenas blancas se lucieron en esta producción.

Lu preparó un brunch genial, pancakes con frutas frescas, avocado toast con granada y pan trenzado con huevos revueltos y salmón ahumado.

Estén atentos porque sale la receta de pancakes y pan trenzado en estos días.

Me gusta mezclar y es una buena idea para encarar cualquier mesa que pongamos en casa: algo nuevo, algo antiguo, algo reciclado y algo prestado. ¡Casi como las cosas de una novia!

Gracias Cari por acompañarnos en esta aventura. Me encanta trabajar con la gente que quiero tanto.

No se pierdan la mesa del mes que viene, una mesa de crafters que comparten una tarde de té haciendo manualidades (en vez de usar el teléfono).

Gracias @carinamichelli

Fotos @rochilanu

Flores de Angie

Brunch @lukanto

Gracias por los platos @lote93 @aniclement

Platos, tazas y cucharas de @anthropologie

Florero @rapsodiaoficial

Copas antiguas

Cubiertos DIY pronto

Servilletas @soloparami

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