Volver a la presencialidad: entre la fiesta y la incertidumbre

Por Domitila Diez

Para mucha gente, la palabra “burbuja” ya no significará lo mismo después de este año. Hoy para estudiantes y docentes, es la posibilidad de volver a sus colegios después de más de 9 meses de clases en aislamiento, entregas a distancia y ganas contenidas de compartir un recreo. Qué nos dejó esta etapa y qué significar volver a clases a punto de terminar el año.

Solo el 1% de los estudiantes de todo el país está habilitado para asistir a clases presenciales, y desde hace poco, unos 3,9 millones fueron autorizados para volver a actividades de revinculación en CABA y en Provincia de Buenos Aires. Burbujas de 10 chicos, así se los llama a los grupos reducidos que regresaron a sus escuelas en noviembre por turnos y cumpliendo el protocolo, para reencontrarse en actividades recreativas y de acompañamiento emocional.

Con la sensación de que la información siempre llega tarde y barajando muchos escenarios posibles a la vez, las escuelas se capacitaron y obtuvieron los insumos necesarios con el deseo de despedir el año en vivo a toda costa. Para aquellas con menores recursos o con un gran déficit en infraestructura, los requerimientos fueron un desafío mayor, pero la mirada siempre estuvo puesta en cerrar un año difícil de la mejor manera. 

Es que la segunda casa de niños y profesores durante años se mantuvo vacía durante todo el 2020, y recién ahora empieza a respirar aire fresco. En boca de los protagonistas, las sensaciones de este reencuentro y la energía que sólo se renueva en el cara a cara.

Sonreír con barbijo

“En estos encuentros descubrimos que las sonrisas traspasan los barbijos y la emoción se expresa en los ojos brillantes”, destaca Mariana Gallagher, Vicedirectora Académica del Michael Ham, sobre el valor de la mirada. Cuenta que es fundamental que los chicos puedan cerrar el año escolar volviendo a un lugar que significa perder el miedo y ser contenidos por sus docentes.

Sergio Grimozzi, Director Académico del mismo colegio, resalta el rol de los educadores como agentes de prevención y cuidado: “No hay nada más importante que educar en el cuidado propio y ajeno a la hora de enfrentarse a una situación como la de una pandemia”. Sólo un protocolo bien aceitado permitirá retomar una nueva normalidad en las instituciones.

El colegio estaba preparado para abrir desde el invierno y había ansiedad en el triángulo educativo. “Cómo sociedad, nos duele y nos entristece que la educación no sea considerada una actividad esencial, sobre todo viendo cómo otras actividades, en las que la vinculación es similar, ya contaban con la aprobación desde hacía mucho más tiempo”, agrega Grimozzi.

El director del Northfield, Darío Álvarez Klar, afirma que para los estudiantes es importante “saber que su colegio existe y está, que al virus hay que tenerle respeto pero no miedo, y que de las peores situaciones se puede salir y aprender cosas nuevas”. Porque si hay algo de lo que estamos seguros, es que este año dejó aprendizajes de fondo que llegaron para quedarse.

Una vuelta con expectativa

En agosto hicieron la primera encuesta en la que el 75% de los docentes y el 70% de las familias manifestaron la intención de regresar que hoy se concretó y por la que ese porcentaje subió a un 85% y a un 90% respectivamente. 

Álvarez Klar describe a los últimos meses como de “gran tristeza y cierta incredulidad sobre el regreso”, que llevaron a una menor conexión en los más grandes de secundaria, pero que luego la expectativa de la vuelta “estimuló mucho y se vivió con alegría y ansiedad”.

Dice que el verdadero impacto del 2020 se evidenciará el próximo año, cuando tengan que intensificar la diversidad de caminos y estrategias aplicadas en las aulas, y saber que los procesos de aprendizaje requerirán de, al menos, dos ciclos escolares de consolidación para nivelar un poco el panorama.

Plan A,B,C,D

Para Pili Carli, Directora General del colegio Santa Inés, el saldo del año es positivo. “Hubo un enorme compromiso de las alumnas con la tarea, logrando un mayor protagonismo de su propio proceso de aprendizaje que en la presencialidad. Esto es una ganancia de esta coyuntura que no podemos perder”, nos cuenta.

Frente al reiterado cambio de planes, aprendieron a ser flexibles y a trabajar planificando “con un plan B, C o D”. Sin dudas, la flexibilidad fue una materia muy ejercitada este año.

En las actividades conversan sobre cómo están, cómo vivieron este tiempo, qué cosas rescatan, qué cosas aprendieron a valorar, qué cosas sería importante sostener. “Estamos aprendiendo a comunicar el afecto, ¡más que nada con la mirada!”, comenta.

Máximo Gulland, Rector del San Juan el Precursor, comenta: “Desde el punto de vista emocional, este regreso nos dio como comunidad un envión anímico importante para cerrar con energía positiva este año tan difícil y proyectar un 2021 diferente”.

Incursionaron en recursos que nunca habían usado como vivos en Instagram o talleres para padres por Zoom. “Desarrollar distintos esquemas en simultáneo resultó para nuestros equipos un ejercicio muy útil de flexibilidad”, describe.

Dice que el altísimo índice de asistencia demostró la enorme necesidad de reconectarse y que el encuentro cara a cara con los chicos es irremplazable, aunque por ahora tenga que ser con tapabocas.

Mi burbuja

“¡Cuando el jueves 12 de noviembre al mediodía pude volver a entrar al colegio después de 9 meses me sentí muy esperanzada y entusiasmada! Volver a ver EN PERSONA a diez de mis alumnos fue un verdadero regalo; pude ver sus rostros, escuchar sus voces, y verlos en acción”, cuenta Isa Amadeo, docente del San Felipe.

Cuenta que confirmó cuánto hacía falta volver a clases y pudo comprobar cómo se sentían los chicos a través de un taller de vínculos. “Escuchar las voces y risas fue la confirmación del regreso del “alma” y la vida al colegio”, describe. Por más que nunca perdió contacto con sus estudiantes, extrañó la relación personal y única con cada uno que humaniza el proceso de enseñanza y aprendizaje.

“La educación es, sobre todo, vínculo que se teje en el día a día escolar”, explica Lucila Minvielle, Directora General del Northlands. Decidieron hacer foco en la revinculación emocional de los alumnos a través del juego, la reflexión y la actividad física. 

Al final de cuentas, afirma que los protocolos resultaron más sencillos de seguir de lo que habían parecido en un principio, y que ayudó mucho para prepararse la reunión del cuerpo docente previo al regreso. “Fue una jornada muy movilizante, en la que reflexionamos sobre los aprendizajes que nos dejó este momento tan excepcional y sobre cómo capitalizarlos para el futuro”, recuerda. 

Señalética educativa

“El impacto positivo que se ve en las alumnas era inimaginable. Muchos padres que habían dudado si valdría la pena enviar a sus hijas por un tiempo tan corto, me comentaron lo impresionados que estaban de verlas volver tan contentas”, relata Rosario Salerno, Directora del nivel primario del colegio El Buen Ayre.

Explica que se hizo evidente cómo la experiencia atravesó y cambió a todos. “Iban llegando las alumnas calladas, observadoras, pero poco a poco se aflojaron y comenzaron a disfrutar junto con sus docentes”, dice.

Cuenta que fue divertido cómo hasta la señalética pudo ser presentada a las más chiquitas como una instancia amigable de aprendizaje.

Alberto Olivero, Director del colegio Cardenal Newman destaca el trabajo intercolegial y con asociaciones educativas que se hizo para compartir propuestas y articular el regreso a clases con las autoridades. “Creo que fue un momento de una gran revalorización de la escuela”, dice.

En su colegio la señalética fue pensada no solamente como un medio para informar, sino también para motivar el cuidado y contener a los alumnos. Hicieron un diseño de personajes de animales en primaria y de educación vial en secundaria. La institución desarrolló una aplicación para registrar los ingresos, el control de temperatura y contar con un reporte general.

Olivero dice que no hubo chicos desconectados por falta de recursos, pero sí por motivos personales, anímicos y familiares, que se acompañarán con un período de compensatorios y, si fuera necesario, con una “promoción acompañada” el año próximo.

Mismos lineamientos, distintos recursos

“Somos positivos en pensar que la experiencia de todo este año nos dio herramientas, conocimiento y estructura para mejorar las posibilidades del ciclo que viene”, describe Roxana Salazar, Directora de secundaria del Colegio Domingo Savio de la Cava. Cuenta que su escuela no tenía experiencia en trabajar con plataformas virtuales y tuvieron que complementarlo a la fuerza y evaluar hasta dónde podían hacer.

“Nuestra mayor preocupación son los chicos que se desconectaron al 100% y que contribuyeron al aumento exponencial de la brecha entre los niños que tienen posibilidades y los que no, pero igualmente confiamos en que siempre algo queda, y somos optimistas al respecto”, explica.

Para ellos, la vuelta presentó un desafío por la falta de recursos. Salazar dice que en la urgencia salieron airosos, pero el “todo para ayer” provocó inseguridades y estrés al preguntarse si se estaba haciendo lo correcto y si era lo mejor que se podría haber hecho.

Cuando la escuela va más allá

Claudia Ojeda, directora de la Escuela de Educación Secundaria N°3 de Don Torcuato, cuenta que no pueden regresar todavía por falta de útiles. El rol de contención de la escuela se evidencia en su trabajo de entrega de insumos, cuadernillos y soporte a las familias del barrio.

Dice que fue un cambio rotundo en la tarea y en el rol del docente, como así también en el del estudiantado. Trabajaron duro con un equipo docente que atravesó muchas dificultades y que se vio golpeado por la pérdida de dos personas del plantel que fallecieron por el virus. A pesar de todo, el enorme compromiso fue la gran característica de este equipo.

“Hay que tener en cuenta que no es el mismo alumno el que teníamos en marzo que el que tenemos hoy”, dice Diego Acosta, Director del San Pedro Claver, colegio parroquial ubicado en Ricardo Rojas. “Los chicos que vienen al colegio atraviesan una cuestión socioeconómica de mucha vulnerabilidad en algunos casos. No solo el contenido pedagógico es lo importante, sino el poder acompañarlos, empatizar”.

Cuenta que el trabajo durante este año ha sido a lo largo de “los siete días” y así estar en constante comunicación con las familias. Los preceptores repitieron una ronda de llamados cada 20 días para acompañar y ayudarlos con las plataformas digitales.

Una brecha que se ensanchó

“Se ha generado una grieta más grande entre los que tienen conectividad y los que no, eso ha sido determinante”, explica Acosta. Están en permanente contacto con quienes no tienen conectividad a partir de la parroquia San Juan Bautista y el centro de apoyo escolar. Allí se reparten cuadernillos y material para intentar acercar la educación a los chicos con menos accesos.

Explica que, hasta la cuarentena, no usaban plataformas de clases a distancia y que “la crisis o la incertidumbre hizo que se generaran herramientas nuevas de trabajo que no tienen que perderse”. Solo el 20% de los alumnos sabía usar mail cuando comenzó el aislamiento.

Se lamenta que la alta participación que tuvieron disminuyó drásticamente cuando se definió que todos los alumnos estarían aprobados este año. Instantáneamente se pasó de un 69% de participación, a estar por debajo del 50%. Acosta remarca que los lineamientos estructurados por la autoridades deberían tener en cuenta las diferencias de los distintos distritos, barrios y situaciones, y sopesar cada situación.

Hacia delante

Juan María Segura, experto en innovación y gestión educativa, recomienda aprender de la implementación de la modalidad de educación a distancia que el sistema no tenía diseñada.

“Anticipando que, muy probablemente durante el ciclo escolar 2021 haya momentos de presencialidad y de virtualidad, sería interesante que se ponga más atención en el diseño de un sistema de educación en línea con recursos y plataformas que ya están disponibles para no interrumpir el flujo de programas que se intenta implementar a lo largo del año”.

Lo destaca como un aprendizaje para el año próximo: “Esto nos daría mucha esperanza con respecto al funcionamiento del año que viene que se recibirá un alumnado más heterogéneo y con más agujeros de aprendizaje producto de la cuarentena”.

Egresados a distancia

Marcos, egresado de 17 años cuenta: “La primera vez que nos dijeron que íbamos a volver era una falsa alarma y ahí me ilusioné bastante, entonces la segunda vez que nos lo dijeron no me lo tomé muy en serio”. Se reencontró con compañeros que no son sus más amigos y que no había visto en todo el año. Comentó: “Estoy bastante copado porque le pude dar un cierre a mi sexto año que, por más que ya acepté que me perdí un montón de cosas, quería terminar una etapa para arrancar otra nueva”. 

Juan, de sexto de primaria dice: “Para mí, obviamente, era mucho mejor ir a las clases presenciales porque aprendes mucho más, pero también aprendí a usar la computadora y me organicé bastante bien”. Empezar la secundaria online el año que viene no lo pone nervioso. “Va a ser diferente pero no sé si me va a costar”, dice.

“Me pasaba que estaba caminando por el colegio y no lo podía creer, pero al mismo tiempo era todo tan familiar. Volvés y en ese mismo segundo ya sabés cómo es todo, ya lo sabés de memoria”, cuenta Trinidad sobre la vuelta. Egresada del último año, siente que siempre va a ser triste no haber podido cumplir sus expectativas pero que, hechas las pases con eso, agradece que el colegio haya podido hacer el cierre. 

2021

Todas las escuelas coinciden en que el esfuerzo que implicó este año lectivo la distancia dio frutos. Desde acercarse a herramientas digitales, hasta el crecimiento en la autonomía de los estudiantes, pasando por la flexibilidad a la que se vieron obligados sus equipos para planificar en la incertidumbre. Apoyarse en estas conquistas será la clave para recibir un alumnado heterogéneo desde su aprendizaje y desde la situación emocional.

Todavía no hay resoluciones ni comunicados que les permitan proyectar su año que viene, pero los docentes ya están un paso adelante y definitivamente esperan que el 2021 los encuentre con mayor presencialidad.

 

Para colaborar con las escuelas de menos recursos, sus datos:

San Pedro Claver:
info@sanpedroclaver.org
institucional@sanpedroclaver.org

Educación Secundaria N°3 de Don Torcuato:
claudiaojedadiaz@gmail.com
1165344808

Domingo Savio:
Colaborá con el proyecto de educación digital 2021!
Donando computadoras en buen estado.
Donando dinero para capacitar a los docentes:

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Tarjeta: bit.ly/Becas-Savio

Transferencias: Banco Provincia Obispado de San Isidro/Pquia. La Cava Alias: MEDIA.MEDICO.CANTO

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