Que sean felices

Daniel Cerezo es un nombre ya conocido por muchos. En su libro Gerencia de Felicidad vuelca algunas ideas sobre el mundo laboral y personal de los empleados. Cómo unirlos es hoy el mayor desafío de las empresas.

Texto: Milgras Lanusse

Se crió en un barrio humilde, o simplemente un “barrio”, como le gusta decir a él. Pero nada en Daniel es pobre ni escaso; al contrario, en la forma de hablar, de transmitir, de emocionarse y de compartir lo que piensa y siente (y eso que siente mucho) hay una riqueza invaluable. Cuando terminó de compartir su testimonio en la charla TED que dio en 2014, llamada ¨Qué es la pobreza¨, la gente lo aplaudió de pie. Y entonces empezó un camino vertiginoso de contactos, proyectos, ideas. Gente que quería conocerlo, empresas que querían hablar con él, periodistas que querían contar su historia. ¿Cuál historia? Hay muchas. La del joven de un barrio pobre que estudió música en un centro cultural de La Cava; la del alumno devenido en profesor de piano y luego en líder social del centro cultural que reconoce que lo salvó; la del largo camino en organizaciones sociales dedicando su tiempo a diferentes proyectos; la de las visitas a la cárcel a ver a los presos; la del encuentro con el mundo empresarial a través de la compañía Páez, que lo contrató para su sector de Recursos Humanos; la de Creer Hacer, una empresa fundada por él que se dedica a unir el mundo privado con el social; la de su familia de origen, que le enseñó los valores que practica; la de la familia que formó, que hoy son su sostén y su mayor orgullo.

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Lo cierto es que la vida de Daniel Cerezo es fecunda y mucho en ella es digno de aparecer en un libro (o en más de uno). El destino quiso que el primero (y único, hasta ahora) que se publicara bajo su nombre no fuera sobre su vida, sino sobre una de las enseñanzas que más hondo han calado entre los conocidos y oyentes de Daniel: la relación entre la felicidad y el trabajo. El título es Gerencia de Felicidad, y surge del nombre del puesto que él mismo ocupó durante cinco años en Páez: Gerente de Felicidad. No liquidaba sueldos ni computaba las vacaciones de los empleados. Pero sí se ocupaba de ellos, y de que su vida dentro de la empresa fuera lo más afable para ellos, y rindieran al máximo para la empresa también. Un puesto de trabajo novedoso, si los hay, y que implica una ideología profunda, diferente en muchos aspectos de las consideraciones más comunes del trabajo y del empleado que tienen en general las grandes organizaciones (y muchas de las chicas también).

“Si alguien cree que puede servir que yo escriba un libro, lo hago… yo qué sé”, dijo por teléfono a una chica a la que no conocía y que se ofrecía a ayudarlo. Ante todo, la humildad de quien tiene todo para ofrecer, y nada que pretender. Lo habían convocado de más de una editorial, cada una con un plan diferente de publicación, y se había embarcado en el trabajo de escribir un libro acerca del mundo empresarial y la ruptura de paradigmas actuales. Trabajaba todavía en Páez y a la vez en Creer Hacer, y se sumía ahora en este desafío que era todo menos pequeño. Había que poner por escrito tantas ideas que había recopilado durante todos sus años de gestión en su trabajo y de líder social en los barrios vulnerables. El resultado: un recorrido por un pensamiento sumamente revelador, que desarrolla los diferentes aspectos a considerar en lo que hoy llamamos Recursos Humanos, aunque a él no le guste tanto esa designación. Pero no sólo eso. Las ideas expuestas en su libro alcanzan cualquier aspecto de la vida humana, porque examinan ante todo las relaciones humanas, las problemáticas más comunes en cualquier ámbito humano y la resolución de conflictos.

Cambiar para aportar

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En el primer capítulo, Daniel cuenta su ingreso al mundo de las organizaciones privadas. Fue luego de conocer a los fundadores de Páez (una empresa argentina de alpargatas y otros accesorios), quienes lo convocaron para que fuera parte del departamento de Recursos Humanos, reconociendo que él tenía facilidad para escuchar a las personas y entenderlas. Daniel necesitó luchar contra varios prejuicios antes de entrar a trabajar en una compañía privada, porque siempre se había dedicado a trabajar en organizaciones sin fines de lucro. Pero también lo tomó como una oportunidad de compromiso. “Me fascinaba la idea de llevar al mundo privado, el mundo de las empresas, algo de lo que aprendí en el sector social. Pensaba qué pasaría si realmente el mundo de las empresas, en este caso, el mundo de los Recursos Humanos, empezara a cambiar. Si se pudiera romper con el paradigma de pensar que el empleado es sólo un número y que el área de RR.HH. está sólo para liquidar sueldos y lidiar con el sindicato. Acepté el desafío”, cuenta en el libro.

Entró a trabajar un lunes, y al lunes siguiente fundó Creer Hacer. En un tono coloquial y cercano, Daniel confiesa que una vez empleado de Páez, ya no podía conformarse con su sueldo y su seguridad mensual: “Ahora no podía volver a casa con mi recibo de sueldo y ponerme las pantuflas, ¿entendés?”. Parece ser que las pantuflas no se las puso entonces ni se las puso nunca más: si a él le habían dado la oportunidad, él tenía que llevar esas mismas posibilidades a la gente que lo rodeaba. Y “mundo de trabajo” adquirió el significado de “mundo de oportunidades”, y reconoció que él podía tender puentes entre los diferentes sectores que conocía y en los que se movía (en todos como pez en el agua, dicho sea de paso). La felicidad de las personas se convirtió en su bandera principal, tanto en su puesto dentro de Páez como en su trabajo social con los barrios más vulnerables. Dos veredas que comenzó a caminar en simultáneo, y que comenzó a unir con cada uno de los pasos que daba.

Paradigmas Nuevos

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Gerencia de Felicidad comienza por derribar el mito de que felicidad y negocio son dos palabras opuestas.

Por el contrario, plantea que están íntimamente imbricadas, y que el trabajo también debería ser una fuente de felicidad, como lo son el tiempo libre, la familia, los amigos. El trabajo no es el momento de “esclavitud” del día, que se opone a la libertad de llegar a casa después de las horas laborables. El desafío es que uno pueda ser feliz en el trabajo también, y no a pesar de él, y esto debería ser aplicable a todas las profesiones. ¿Cómo? A lo largo del libro, Daniel desarrolla diferentes aspectos a tener en cuenta, tanto por los trabajadores individuales como por las empresas que contratan gente. Se busca romper con los binomios “vida-trabajo”, “personaempleado”, “ocupación laboral-vida privada”.

Según Cerezo, las compañías deberían considerar cada vez con mayor seriedad los paradigmas de las nuevas generaciones, que buscan desarrollar su vocación antes que cumplir con un deber, y que se oponen a las estimaciones tradicionales del trabajo como una obligación a cumplir. En este sentido, los empleadores deberían velar por el bien de sus empleados de la misma forma en la que velan por el bien de sus frutos económicos. El que trabaja para mí ya no es un “recurso” que me es útil; es una persona con la que yo debería entablar una relación y de la que yo debería ocuparme en todos sus aspectos, incluyendo los personales.

Alcanzar el éxito, entonces, será un trabajo colectivo y no una ambición individualista. Lograr los objetivos laborales tendrá que ver también con ayudar a que se cumplan los deseos de los que trabajan conmigo o para mí. Pensar en el que está al lado es la manera de alcanzar el verdadero éxito, procurando cuidar y estimular a los demás. Y que la vida del trabajo no sea un módulo aparte en la vida de uno, sino que requiera de la misma integridad, humanidad y ética que requiere nuestra vida familiar o de amistad. En su caso, reconoce que su trabajo está lejos de ser una obligación y que lo hace realmente feliz en la medida en que lo ve como una fuente de oportunidad para otros. Esto que él considera de su propia ocupación, lo extiende hacia cualquier otro trabajo, sea un médico u operario de una fábrica. Si uno saca los ojos del propio centro, encuentra una forma de encarar los deberes totalmente nueva. El trabajo no será entonces el modo de subsistir, sino un medio más, de los muchos que nos presenta la vida, para hacer un bien y para generar un cambio positivo en la sociedad.

A lo largo de los capítulos se recorren conceptos tales como el éxito, la riqueza, la motivación, el liderazgo, la confianza, el compromiso. Cada noción es interpretada desde un punto de vista sumamente humano y cercano, ilustrada con anécdotas de la vida de Daniel o ejemplificada con personajes que lo han ayudado o inspirado. El mundo de la empresa encuentra en Gerencia de Felicidad un campo semántico totalmente nuevo, que presenta una alternativa al modo de pensar el trabajo en general, y se dirige a todos los sectores del ámbito laboral. Leer el libro es casi como conversar mano a mano con Cerezo, y sus frases, todas sentidas y genuinas, son una invitación a reflexionar acerca de nuestro papel en este nuevo prototipo que se plantea.

Experiencia Eidico

“Aunque yo le pague a alguien para que sea mi amigo, nunca lo será realmente. La amistad es mucho más que un acuerdo, así como el trabajo es para nosotros mucho más que la retribución acordada a cambio del deber realizado. En Eidico coincidimos en que las personas de ninguna manera son recursos, y por eso tampoco tenemos un departamento de RR.HH., sino uno llamado D.H.I.E., por Desarrollo Humano e Integración Empresaria. Todas nuestras costumbres y prácticas internas apuntan a que las personas que trabajamos acá podamos experimentar que estamos en un lugar especial, en el que podemos desarrollarnos de forma integral, sentirnos parte y transformar la realidad con nuestro trabajo. Sobre esas cuatro premisas armamos todos los beneficios, que tienen que ver con la cultura de trabajo, con el desarrollo, con lo que hacemos y con cómo lo hacemos. En estos cuatro pilares sostenemos nuestra convicción de que felicidad y trabajo no sólo no se oponen, sino que van absolutamente de la mano. Sólo así podremos alcanzar éxitos reales y profundos, sólo así podremos generar un cambio positivo en nuestra sociedad, sólo así podremos dejar huella”.  Andrés Seitún, Gerente de D.H.I.E. y Servicios Centrales

 

Más información

No te pierdas la charla de Daniel Cerezo en TEDx Argentina buscando en YouTube “¿Qué es la pobreza? – Daniel Cerezo |- TEDxRiodelaPlata”

 

 

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