En primavera, plantear gramíneas

Herbáceas: Gramíneas

Debido al valor ornamental, las formas y el colorido, las diferentes texturas y, sobre todo, por su bajo mantenimiento, las gramíneas son desde hace algunos años las especies vegetales más cultivadas y utilizadas por los paisajistas. Sus hojas delgadas, finas y acintadas, acompañan elegantemente a los soplidos musicales de los fuertes y suaves vientos pampeanos y marítimos que visitan nuestros jardines.

Al ser tan ricas ornamentalmente, encontraremos gramíneas en estepas, praderas, montañas, selvas y bosques. Las variedades desérticas y subpolares crecen en suelos secos y hasta en los inundados. Son morfológicamente versátiles, ya que se adaptan a todos los climas y altitudes, desde el nivel del mar hasta las altas montañas, en los desiertos, en las regiones frías y hasta con nieve.

La familia de las gramíneas es muy rica porque comprende setecientos géneros y diez mil especies en todo el mundo entre nativas y naturalizadas. Son compañeras en el grupo de las cuatro plantas más cultivadas en todo el mundo: trigo, arroz, maíz y caña de azúcar.

Cómo son

Son vegetales que presentan una parte aérea formada por el tallo o la caña, con nudos y entrenudos, hojas alternadas y flores ubicadas en el ápice de la planta, constituidas por espiguillas que representan la inflorescencia elemental de la gramínea. Hay otra especie subterránea con raíces fasciculadas, tallos y hojas modificadas llamadas rizomas que en sus raíces almacenan los nutrientes y son las encargadas de absorber el agua y los minerales.

Su reproducción normalmente es por vía asexual (idéntica a la planta madre) o por vía sexual que trae aparejada la formación de frutos y semillas. También se reproducen por división de matas en primavera.

Diseñando con gramíneas

Las gramíneas forman parte del paisaje natural, por ello el pionero en cultivarlas, el viverista Karl Forrester, las llamó “los cabellos de la madre tierra”.

Más allá de la moda, las gramíneas poseen condiciones y atributos que las ubican en un lugar destacado en nuestro paisajismo contemporáneo.

¿Por qué?

Porque son de rápido crecimiento, rústicas por la forma de sus matas, y porque tienen una variada inflorescencia. Además, son económicas, con follajes diferentes, colorido otoñal, entre otras características. A la hora de integrarlas en el diseño, debemos tener en cuenta ciertos puntos:

  • Combinar las de textura más gruesa, como por ejemplo miscanthus y saccharum, con las de texturas más finas, como pennisetum setaceum y la variedad rubra.
  • Armar grandes manchones con una o dos especies, sobre todo que contrasten sus follajes.
  • Utilizar las especies que florezcan desde la primavera hasta el final del otoño en un mismo cantero.
  • No necesitan mucha agua. Y sólo se deberán podar después de las heladas. Su follaje hace de escudo protector a las yemas, evitando así que se queme la mata.
  • Combinar diferentes espigas florales como las de penisetum con misanthus, y paspalum.
  • Follaje diferente: bordó, gris disciplinado, y verdes con bordó, etc.
  • Combinan con la mayoría de las bulbosas (lirios, bulbines) y herbáceas. Por ejemplo, la hemerocalliz y los rosales.
  • Prefieren el sol: cuantas más horas, mejor será el resultado.
  • Cortadera selloana: gramínea perenne (originaria de Sudamérica) que se desarrolló en la ribera, en la meseta y en el sur con nieve. Funciona muy bien como cortina contra el viento y para ocultar vistas.

En la decoración son ideales para armar floreros con sus hojas y espigas, ya que duran muchos días sin marchitarse.

Un secreto

Si queremos, por ejemplo, darle la bienvenida a alguien muy especial, regalemos un ramo con gramíneas, ya que nunca quedaremos mal, sobre todo si está hecho con nuestras propias manos y nuestro corazón.

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