Del aula a YouTube

Quiénes son los edutubers y qué tienen para aportar a la educación de nuestros hijos

Con el avance de la tecnología, el mundo cambia y también lo hacen las formas de aprendizaje. Hoy el conocimiento traspasa las paredes del colegio y el rol del maestro tradicional, y esto nos lleva a repensar las formas de enseñar y de incorporar contenido. Hay muchísimas soluciones que vinieron a equilibrar estos dos mundos y de ahí nacieron los youtubers que enseñan, o edutubers.

¿Cómo cambian las formas de enseñar cuando cambian las mentes que aprenden? La tendencia es contundente y va en aumento: cada vez más los chicos se apoyan en herramientas digitales y los educadores las aprovechan para transmitir contenidos y conceptos. YouTube es mucho más que una plataforma de entretenimiento y se convirtió en un gran canal para potenciar los esfuerzos innovadores de docentes del país, la región y el mundo. Ya sea a través de videos tutoriales, clases en vivo o seguimiento personalizado, el conocimiento crece en las pantallas de millones de alumnos. 

Y de ahí nacen miles de preguntas. ¿Se aprende igual a través de una pantalla? ¿Cuánto mejora la formación cuando se da de manera personalizada, en una clase, con pares y un profesor cara a cara? ¿La tecnología es un complemento educativo, una distracción o un reemplazo? Y lo más importante: ¿qué podemos hacer padres y docentes para que su aporte sea positivo?

El crecimiento de un fenómeno

7 de cada 10 usuarios a nivel mundial se vuelcan a YouTube con propósitos educativos, formativos o didácticos. En la Argentina, un 81% de los navegantes lo visita para aprender. En este contexto, muchos docentes salieron del aula para llegar a pantallas de alumnos desconocidos que se conectan remotamente. Un edutuber es un youtuber que enseña, o un educador que utiliza YouTube para compartir sus conocimientos. Hoy llegan a millones con sus lecciones online y entendieron que, ante los cambios en la educación y siempre que estén bien empleados, esos dispositivos digitales que representaban una distracción para alumnos de todas las edades, hoy pueden ser un vehículo de enseñanza muy valioso. En este marco, buscan complementar la educación tradicional, estimular el aprendizaje y el interés, democratizar la incorporación de contenidos y hacer más accesibles algunos conceptos “duros” que normalmente cuesta comprender.

Voces argentinas

En nuestro país existen varios referentes que suman millones de suscriptores y tratan temas diversos. Con estilos muy distintos, todos comparten la importancia de innovar en formas de aprendizaje. Su background como educadores también les otorga una mirada aguda sobre los modelos de enseñanza actual y les permite entender qué sumar, además de darles una gran habilidad para explicar contenidos y hacer accesibles temas complejos.

Algunos ejemplos locales que tenemos son referentes a nivel regional también. Educatina/365 surgió para promover la enseñanza de calidad y apunta a que niños y adolescentes puedan incorporar conocimientos, apoyándose en la inteligencia colaborativa: participar, aprender, innovar y crear. Banana Rancia es otro proyecto que busca democratizar contenidos y estimular el pensamiento crítico. Así, sus videos promueven el razonamiento y el análisis sobre cuestiones de historia, filosofía, economía, ciencia, etc. Matemática Simple nació con las ganas de ampliar el aprendizaje y hacer más accesibles los conceptos duros y complejos de los que todos huyen. Este canal impulsa el razonamiento y apunta a que cualquiera pueda entender.

Pros y contras de este fenómeno

Es una realidad: las herramientas digitales ya son parte de las vidas de los chicos y de su camino de formación. Por eso es clave entender más, para ayudarlos a tomar lo mejor de cada formato de aprendizaje. En este sentido, el desafío es el equilibrio.

Según Maritchu Seitún, “el avance tecnológico es fabuloso porque es un excelente complemento para la enseñanza, pero nunca debería reemplazar el vínculo de conexión humana, que tiene mucho peso en el aprendizaje. Sólo un docente entusiasma al desanimado, puede hacer sentir capaz al que le cuesta y recupera la atención del que se distrae.”

Los colegios ya van incorporando la enseñanza a través de pantallas desde los primeros grados. Y a la vez, los chicos naturalmente recurren a la tecnología para encontrar respuestas a aquello que no entienden, como nosotros los adultos en la vida cotidiana. Tiene incluso más sentido para ellos que son nativos digitales. Y es cierto que los dispositivos que a veces los distraen pueden a la vez ayudarlos a aprender más, pero siempre que funcionen como complemento o refuerzo. Ninguna máquina puede reemplazar la conexión humana. “El maestro es esa persona que nos cuida, que adecúa los contenidos, que entusiasma y sabe más que nosotros. Hay gestos, caras, miradas que conducen, que en una pantalla plana son imposibles de reproducir.”

El secreto es ayudarlos a distinguir cómo y cuándo apoyarse en la tecnología, y para qué. “El problema empieza cuando abandonan o no empiezan otras acividades por el excesivo tiempo de uso de las pantallas, o cuando no pueden apagarlas porque ya no pueden estar sin ellas”, agrega Maritchu.

Lo mejor de los dos mundos

¿Qué tiene para aportar la enseñanza a través de YouTube? En el fondo, se ocupa de usar la tecnología y un espacio que los chicos naturalizan para ampliar y reforzar sus conocimientos. Lo más constructivo y equilibrado sería no pensar en ninguna herramienta como reemplazo, sino en términos de complemento. Así vamos a poder dejar de entender a la tecnología como un obstáculo y hacerla parte de la solución. La clave: involucrarnos padres y docentes en los momentos y tiempos de exposición, en los contenidos a los que acceden los chicos y en la evolución concreta de su aprendizaje.

“Entendamos que, como en muchos temas, no sirve encandilarse con la tecnología y usarla para todo, ni demonizarla y prohibirla. Los chicos tienen que aprender con nosotros a hacer un uso razonable y moderado”, concluye Maritchu. 

Quizás esto “tan simple” sea lo más complejo de resolver. Y ojalá inspire a la comunidad educativa a seguir innovando para que los alumnos sean los verdaderos protagonistas de su desarrollo, siempre acompañados por adultos. 

Texto: Lucía Oliverio – www.luciaoliverio.com

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