Volver a clases

Volver a clases sin hundir la economía – Febrero y marzo son meses claves para la economía familiar. El comienzo de un nuevo año lectivo supone un estrés al presupuesto. Cuándo y cómo aprovechar descuentos. El nuevo rol de las redes sociales a favor del bolsillo.

Texto: Mónica Fernández

Arrancó febrero y con él, la necesidad de ir preparando la vuelta al colegio que en la Provincia de Buenos Aires está estipulada para el 29 de este mes, y una semana antes para algunos colegios privados que se adelantan al calendario oficial y luego, durante el año lectivo, compensan a sus alumnos con un tiempo extra de descanso.

Se aproxima así no sólo una vuelta a la rutina y a los horarios, sino también un mes de alto impacto para los bolsillos. Útiles, libros y uniformes ponen en jaque la economía de febrero y marzo.

Los precios están por las nubes… ni falta hace decirlo. Cualquiera que se haya dado una vuelta por las librerías o las góndolas de los supermercados lo tiene clarísimo. Una caja de doce lápices de colores de buena calidad, bien básica no baja de los $60 o $70. Se ven cartucheras desde $150, pero escalan a $500 y hasta $600. Y ni hablar de las mochilas…. Y si todo eso hay que multiplicarlo por dos, por tres o por cuatro niños, ¡la cuenta es inmensa!

Ante precios muy abultados y salarios que cada vez rinden menos, lo primero, aunque básico, es hacer un relevamiento de lo que se tiene en casa. Útiles, uniformes, calzado que puedan servir para encarar un nuevo ciclo lectivo. No son tiempos para arrancar con todo nuevo en la mochila y será un buen aprendizaje a futuro para nuestros hijos entender esto. Deberán elegir, dar prioridad. Si quieren cartuchera nueva, tendrán que aceptar que otros útiles se reciclarán y acondicionarán para volver al ruedo.

Es importante confeccionar una lista con lo que se necesita comprar para el inicio de las clases (los colegios suelen enviar un pedido abultado de materiales) y prever algunas cosas de repuesto para tener de reserva, y además ahorrar un poco porque la inflación hará que los precios sean más altos cuando haya que reponer un cuaderno o una goma de pegar. Con las necesidades claras es hora de desplegar la estrategia financiera para que el gasto resulte lo mas acotado posible.

  • Aprovechar los descuentos que ofrecen las tarjetas de crédito, pero no zambullirse en ellos de cabeza como si se tratara de una verdad absoluta. Antes de comprar hay que comparar precios en dos o tres lugares (tomando algunos artículos de igual marca como referencia) porque muchas veces, comprando en una librería con el 20% off que devolverá el banco, pagamos más caro que si vamos a un mayorista o alguna cadena de supermercados.
  • En promedio, y de acuerdo a los cálculos de la Cámara de Papelerías, Librerías y Afines (Capla), los precios de los útiles tienen un incremento de entre el 25% y el 30% respecto de 2015.
  • Si el comercio ofrece pagos sin interés con tarjeta de crédito, el gasto de la vuelta a clases se puede usar para dividir en dos o tres meses. Pero definitivamente no hay que financiarse con la tarjeta de crédito porque las tasas de interés actuales son muy altas (superiores al 40%) y desequilibran y ponen en riesgo a futuro cualquier economía. Mucho cuidado.
  • Buscar segundas marcas. En general las marcas incluidas en la lista de materiales que envía el colegio son sólo una sugerencia. Hay que evaluar otras alternativas que muchas veces tienen igual calidad que la etiqueta más reconocida a un precio mucho menor. En cuadernos, por ejemplo, Rivadavia encabeza el tope de la lista de precio, le sigue Éxito y luego, Laprida. La diferencia puede superar el 25%. Hay una Canasta de Precios Cuidados con artículos para el colegio que se puede aprovechar y está disponible en los principales supermercados.
  • Sumarse a los grupos de Facebook que aglutinan miembros por zona o por colegio es una buena opción. Acá se puede conseguir vender uniformes que quedaron chicos, pero que están en buen estado y, a la vez, comprar los que se necesiten. Mochilas es otro ítem que puede comprarse usado y ahorrar mucho dinero. En estos grupos también se compran y venden los libros de texto a la mitad de precio que los nuevos.
  • Tener en cuenta las ventas directas. A través de las redes sociales se puede tomar contacto con vendedores independientes que ofrecen mochilas, luncheras, cartucheras y otras cosas entre un 30% y un 40% más barato que en los negocios. Claro que hay que pagar al contado, sin cuotas y sin tarjeta de crédito.
  • Compras colectivas. Una posibilidad es juntarse entre dos o tres familias y hacer compra mayorista. Se pueden compartir los útiles que vienen en cajas con mucha cantidad, alivianando el presupuesto.

Pagos adelantados y descuentos. Si el colegio de sus hijos o el club dan la posibilidad de pagar por adelantado todo el año escolar ofreciendo a cambio un descuento, hay que evaluar muy bien la propuesta. Para que convenga desembolsar tanta cantidad de dinero de una sola vez, resignando liquidez (es decir dinero en efectivo en nuestra cuenta) el premio (o descuento) ofrecido tiene que ser superior al que el banco, por ejemplo, nos pagaría por un depósito a plazo fijo. Esa tasa está actualmente en entre un 26% y un 30%, dependiendo de la entidad. Cualquier oferta por debajo de eso no es atractiva desde el punto de vista financiero.

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