Un oasis en Santa Bárbara

Texto: María Laura Vidal Bazterrica – @itasflowers  –  Fotos: Rosario Lanusse – @rochilanu

No solo se vive y se disfruta el jardín en el exterior. Solemos encontrarnos con muchos rincones dentro de las viviendas que podemos vestirlos con especies vegetales, y así incorporar el adentro con el afuera, logrando una fusión perfecta de naturaleza viva. Ese fue lo pedido de una familia amante del verde y de sus formas exuberantes.

El remate de la escalera del primer piso nos dejaba un espacio abierto y perfecto para crear un patio interno lo más parecido a una selva, ¡menudo desafío! Junto con el  arquitecto y los dueños de casa trabajamos para brindarle a ese espacio un uso puramente visual, donde nuestros sentidos tuvieran riendas libres y ¡así fue! Dividimos el patio en dos sectores: el primero, un lateral marcado por una pared que, en la unión con el piso, se armaron canteros de ladrillos para contener trepadoras guiadas con lingas de acero, imitando mallas para atar las ramas. Fue necesario aplicar membrana asfáltica en su base contra la humedad.

En la otra mitad del patio utilizamos maceteros creando un dibujo envolvente del espacio. Trabajamos con macetas in situ de fibrocemento, impermeabilizadas, dato importantísimo para evitar la transpiración de la sal y las manchas que produce en su cara exterior. Elegimos de forma redonda con diferentes medidas: cilindros de 40, 50 y 60 cm de diámetro con alturas acordes.

El patio, además de contar con una pared de tres metros de alto, está cerrado por ventanas de vidrio, una puerta corrediza y una ventana que mira al vecino donde pusimos tensores con trepadoras (jazmín de Madagascar que es perfumado) para tapar sus techos y dar privacidad.

Al estar abierto al cielo, la luz del mediodía penetra en forma intensa y en verano crea un microclima especialmente húmedo, propenso para el crecimiento de especies vegetales de origen tropical.

El diseño se basó en diferentes formas de follaje, distintas texturas y tonalidades de verdes; la combinación de estas especies logró que este patio se trasformara en el lugar más deseado por los dueños.

Helecho arbóreo con alocasias y alpinias ocupaban las macetas más grandes, transmitiendo calidez y abrazando el espacio ya que justamente son las plantas que más toman altura. Luego helechos cyrtomium, iris, filodendros, calas, palmitos, melantasias, cissus y plectactrun verri continúan en segundo y tercer nivel en las macetas más bajas.

El piso fue todo un desafío porque no queríamos colocar más materiales como piedra o vidrios, entonces incluimos chips y corteza de pino para darle un toque más natural y diferente. El perfume necesario en todo espacio verde está dado en este caso por los jazmines trepadores de leche, atados con lingas sobre la pared.

Este patio luminoso posee riego automático, y su mantenimiento es semestral con poda, y fertilización orgánica en primavera u otoño tanto con humus de lombriz, compost y pinocha.

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