Un camino para la superación

Fotos: Andrea Romero

El seleccionado argentino de Mixed Ability Rugby, Pumpas XV, ganó el Mundial en España. Charlamos con uno de sus entrenadores y fundador, Daniel Fernández: “Las personas con discapacidad pueden hacer todo lo que quieran, pero muchas veces no se utilizan los caminos habituales”.

¿Por qué Pumpas XV?

“El nombre surgió viajando en el auto con mis dos hijas, Cirila y Clara, y con mi hijo Joaquín. Empezamos a jugar para ponerle un nombre al equipo. Como el equipo es una mezcla de capacidades, dije ‘hagamos una mezcla de nombres’. Jugamos con nombres de equipos de rugby, nos acercamos a Jaguares (franquicia argentina que disputa el Super Rugby) y Pumas. Y terminamos entre Pumas y Pampas XV (antiguo equipo argentino que jugó torneos en Sudáfrica y Australia). Mitad de uno y mitad del otro”.

La conversación de Daniel Fernández con sus tres hijos mientras manejaba se produjo en 2016, pero la primera semilla de los Pumpas XV se sembró bastante antes, en 2011. Joaquín tiene Síndrome de Down y por entonces, tenía siete años. Papá Daniel, que a esa misma edad había empezado a jugar en Banco Hipotecario, quiso que Joaquín pudiera hacerlo. Y nació el rugby inclusivo.

“En el inicio era solamente con Síndrome de Down; actualmente está abierto a todas las discapacidades intelectuales. No tenía conocimiento de lo que estaba haciendo, no iba a empezar con chicos con cualquier discapacidad porque desconocía. Hoy entiendo un poco más. Es una actividad de integración: crear pertenencia a un club, crear pertenencia a un grupo, eso es el rugby inclusivo. Y desde ahí, empezar a introducir la pelota de rugby en juegos para terminar aprendiendo conceptos y después aplicarlos. Hacemos actividades con cualquiera de los niveles del club: veteranos, superior, planteles juveniles, para que los chicos vayan conociéndose con todo el resto de las personas del club”, desarrolla Fernández.

 

RUGBY Y DISCAPACIDAD

Daniel Fernández habla pausado, es pedagógico en sus explicaciones y no exalta épic

a en su discurso. Habla del buen recibimiento de los padres a su propuesta aunque cuenta una inseguridad que vibraba: “Es un poco difícil entrar en la cabe

za de las familias que no jugaron al rugby y de las que lo jugaron también. ‘Mi hijo no puede jugar al rugby en el estado en que se encuentra’, eso es lo que piensan algunos padres. Las personas con discapacidad pueden hacer todo lo que quieran,

 

pero muchas veces no se utilizan los caminos habituales. Hay que encontrar la manera para que puedan hacer todo. Y en ese caminar, nos enseñan un montón de cosas”.

EL FACEBOOK INGLÉS

Fernández llevaba adelante el rugby inclusivo en su Banco Hipotecario y un día de 2015, desde la red social creada por Mark Zuckerberg, le llegó un mensaje desde el otro lado del Atlántico: “Nos invitaban desde Inglaterra para que llevemos un equipo a jugar el Mundial de Mixed Ability Rugby. Yo les contesté que no conocía lo que era. Y después de que me explicaran les dije ‘Me encantaría ir a conocer de qué se trata y me gustaría llevar unos chicos’. Llevamos a tres jugadores, jugamos para Italia y para España”.

A principios de 2016, en el auto familiar se gestó el nombre y comenzaron los entrenamientos una vez por mes en CUBA. Creció la frecuencia de entrenamientos, se sumaron jugadores… Al Mundial de Vitoria (España), disputado en agosto pasado, llevaron treinta y cuatro jugadores.

¿Cómo es el Mixed Ability Rugby?

“Es un equipo de quince: tenés personas con discapacidad intelectual, a las que se las llama jugadores, y facilitadores, que son las personas que tienen comprensión del juego. Reglamentariamente, en el Mundial que jugamos de Mixed Ability, tiene que haber mínimo cinco jugadores en cancha. Nosotros jugamos con seis o siete chicos, primero porque estamos acostumbrados a jugar así, y segundo porque era la única manera de que todos pudiéramos jugar la misma cantidad de tiempo”.

LA AVENTURA A ESPAÑA

 Me imagino que no todos los chicos viajaron con sus padres al Mundial…

“No, hubo chicos que viajaron solos, que era la primera vez que viajaban solos. El comportamiento de los chicos fue diez mil puntos. Habíamos hecho una ‘pretemporada’ de viajes, haciendo viajes más cortos a doscientos cincuenta kilómetros, a quinientos, a mil kilómetros para ver cómo se comportaban los hijos viajando solos. Hay chicos que están con medicación, que no pueden estar solos durante mucho tiempo, que tal vez se deprimen. Si tienen problemas de conducta… ya los conocemos bastante. Hacemos mucho hincapié en la persona, en conocerla”.

El staff de Pumpas, ¿tiene algún psicólogo, psiquiatra o especialista en salud mental?

“Nosotros tenemos un médico (Yoav Androszczuk), que es pediatra e hizo una especialización en Psiquiatría. Como los chicos toman medicación, allá había que tener una constancia, saber qué medicación tiene cada uno, en qué cantidad, chequear si la estaban tomando o no.

El médico que se enganchó con Pumpas, además de ser una gran persona, es un gran padre. La verdad es que nos trajo un montón de soluciones. No es padre de ninguno de los chicos: se ha acercado ad honorem por su amor a los Pumpas”. Los Pumpas XV estuvieron una semana en Vitoria (País Vasco, España), donde se hospedaron en un monasterio en el medio de la montaña. En su día libre, se movieron hasta San Sebastián para disfrutar de sus playas.

¿En el juego cómo les resultó el Mundial?

“No todos los equipos encaran el Mixed Ability de la misma manera. Algunos lo enfocan para que los chicos puedan hacer una actividad, para que puedan estar adentro de una cancha y divertirse. Y otros lo enfocan más hacia una inclusión real, que los chicos estén expuestos a jugar un partido en una competencia, y respeten las reglas. Por eso, el Mundial tiene una dualidad porque hay equipos que van a ganar y hay equipos que van a divertirse y no le dan nada de importancia al tanteador. Es más, si hay muchos tantos y no del mismo jugador, mejor, porque más se alegran todos. La otra faceta es la competitiva. Están las dos muy bien fundamentadas. Hay chicos que están a un paso de tener una inclusión real y tienen que jugar en ese nivel para sentirse que están jugando en un nivel, entre comillas, de normales. Y hay chicos que se alegran con sólo entrar a la cancha”.

En ese recorrido, el equipo A de Pumpas XV logró ser el campeón del Mundial al vencer en la final al equipo irlandés Sunday’s Well Rebels por 10-7.

TRANSFORMACIÓN

Joaquín Fernández está disputando su séptima temporada de rugby inclusivo en Banco Hipotecario y es parte de Pumpas XV. ¿En qué lo está formando?

“Le enseñó autonomía. En el club, él se maneja solo: es más, a veces yo llevo a mis hijas a hockey y a él lo pasa a buscar alguien por mi casa y lo deja en el club. Joaquín entra y se queda dos, tres horas hasta que yo llego. A Joaquín le dio la posibilidad de conocer mucha gente, de mejorar su vocabulario porque escucha hablar y habla un montón. Ni decir de darle confianza para hablar delante de la gente, divertir a los demás o reírse. O tomar iniciativa: ‘me voy a bañar con los chicos’, ‘dejame ir al tercer tiempo solo’, ‘después vení a buscarme’. Y son sus amigos también. Encontró un lugar donde va y hace las cosas que le gustan, y en casa también ganó autonomía. Si hay rugby, se pone a ver rugby. También lo ayudó mucho en la parte de socialización. Al estar solo, tiene que arreglarse solo: si quiere ir al baño, va al baño. Muchas veces en el club me decían: ‘Tu hijo te estaba llamando’. Y ahora ya va solo y sigue aprendiendo”, relata Daniel Fernández.

En la búsqueda (eterna) de tratar de comprender qué es lo que tiene el deporte para transformarnos, Daniel Fernández se toma la pausa más larga en la conversación con Revista Tigris. Sonríe, recuerda un mensaje que le mandaron por Whatsapp, se pone sus anteojos y dice: “Me mandaron esta frase ‘La educación no cambia al mundo, cambia a las personas que van a cambiar al mundo’.

Yo creo que lo que hace el rugby es brindar educación, brindarle a las personas que existe algo mejor y que cada uno es el dueño de su destino y tiene la posibilidad de aceptar y decidir quiero ser esto o quiero ser lo otro. Acá te dan opciones: te dicen ‘¿quéres hacer esto?’, está bárbaro. Ahora, mirá que también te tenés que esforzar porque nada será fácil. Estar en el camino indicado y que hagas lo que corresponde… nadie te va a decir nada por eso. Vas a tener tristezas, disgustos, frustraciones, pero eso no quiere decir que no estés en el camino indicado, y tu calidad de vida va a mejorar, tratando de superar continuamente las barreras que tenés por delante. Si estás convencido de que ése es el camino, no las vas a sentir como frustraciones ni como barreras infranqueables. Creo que el rugby, tanto en Espartanos (un equipo de internos de la Unidad 48 del Servicio Penitenciario Bonaerense, en San Martín) como en personas con discapacidad, les brinda la posibilidad de acercarse a una mejor calidad de vida y de generar un vinculo social, metidos en una sociedad”.

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