Salimos
a comer?
Aunque las normas de comportamiento no deben
alterarse chez nous o chez autres (en casa o fuera de ella),
cuando el lugar en cuestión es un restaurante, hay ciertas particularidades
que conviene considerar con atención.
Si en vez de ofrecer su casa, ha invitado a algunos amigos a
un restaurante, no olvide que en esa ocasión hay determinadas
normas para cumplir como anfitrión, empezando por la reserva
en el establecimiento. Si realmente queremos quedar bien, lo
mejor es: “lugar bueno conocido que malo por conocer”. Aquí,
breves consejos que nunca están de más:
1- Reservar mesa
Aún sabiendo que el lugar no presenta complicaciones sin reserva
previa, es bueno anticiparnos para que Murphy no nos juegue
en contra justo ese día. De esta forma nos aseguramos “esa mesa
redonda en el sector no fumador, que está al lado de la ventana
con vista al más allá”.
2-
Llegar antes
El anfitrión deberá llegar antes de la hora convenida para recibir
a sus invitados. Podrá esperar en la misma mesa o en el bar
del establecimiento. En el primer caso, tendrá que levantarse
de la mesa ante la llegada de cada invitado; en el segundo caso,
el anfitrión puede sugerir tomar una copa hasta que hayan llegado
todos.
3-
Pedir ayuda al mozo
Al pasar a la mesa, quien no haya terminado con su aperitivo,
le ordenará al mozo que se lo acerque (si es que el mozo no
se lo ofreció antes), pero jamás el comensal debe pasearse por
el establecimiento con la copa en la mano. En el caso de que
aún falte algún invitado, se lo indicará al maître para que
cuando llegue lo orienten hacia la mesa donde lo aguardan.
4-
El invitado espera
Si usted es invitado y llega antes que el anfitrión, en caso
que lo conduzcan directamente a la mesa reservada, no utilice
ni la servilleta ni los servicios, ya que después pueden sugerirle
que cambie de sitio, y aunque la sed lo desespere, espere por
lo menos diez minutos antes de ordenar cualquier consumición.
5-
Conocidos en el restaurante
Si entra alguna persona conocida al restaurante, basta con que
le hagamos una senal de saludo. No es necesario que nos levantemos,
aunque pase junto a nuestra mesa, a no ser que se trate de alguna
persona mayor o a la que querramos demostrar un especial respeto.
De todos modos, el saludo en cualquiera de los casos debe ser
rápido y sin entretener demasiado al que está comiendo.
6-
Qué pedimos?
A la hora de elegir los platos, lo ideal es que quien invita
haya pautado con anterioridad un par de entradas, platos principales
y postres para organizar la cuestión y evitar que la elección
sea eterna, o que alguno de nuestros invitados se descuelgue
con un plato de ostras del Pacífico, un pulpo espanol o un caviar
de Beluga.
Si el anfitrión no estableció un menú con anterioridad, cada
uno elegirá el plato o menú que desee tomar, aceptando las “sugerencias”
válidas de quien invita, sin que suene a imposición. En este
caso, la elección deberá tener que ver más con el precio del
plato que con lo que dicte el estómago.
7-
La cuenta, por favor!
Cuando llegue el momento de pagar, el anfitrión -que habrá solicitado
con anterioridad que le tengan preparada la cuenta-, se levantará
después de finalizado el café y, con discreción, abonará la
factura, volviendo a ocupar su lugar en la mesa y sin dar pie
a ningún tipo de comentario. De esta manera evitamos la típica
escena en la que uno ve cómo entre dos invitados se tironean
la cuenta, y uno de los dos termina adjudicándose la próxima
invitación.
8-
Cuando todos pagan
Distinto es cuando sale un grupo sabiendo con anterioridad que
cada cual pagará lo suyo. Actualmente, casi todas las salidas
funcionan así entre amigos y matrimonios que salen a comer.
En general, entre amigos se conocen las posibilidades y limitaciones
de cada uno y de eso dependerá la elección del lugar. En este
caso, no es correcto “inflar” la cuenta con un plato elegido
cuando luego va a dividirse la cuenta entre todos, o pedir una
botella de agua mineral importada mientras los demás optan por
una nacional. Cuando se elija el vino, quien lo haga, debe consultar
si los demás están de acuerdo antes de ordenarlo.
?Cuándo agradecemos los invitados tan generosa invitación? Al
día siguiente con un simple llamado telefónico. Es lo justo,
necesario y suficiente.
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En
la TV: Junto a Ennio Carota, especialista en gastronomía
igual que ella, Rose Galfione conduce “Bajo la lupa”,
el primer reality dedicado a develar los misterios más
ocultos de reconocidos restaurantes de Buenos Aires. Entre
los dos, y sin pelos en la lengua, ponen bajo la lupa
al restaurante perfecto. Canal: Utilísima / Cuándo: Los
lunes, a las 13.30 y a las 23.00 hs; los jueves a las
22.00 hs y los sábados a las 21.30. |
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*Rose Galfione
es Licenciada en Relaciones Públicas, Profesional Gastronómico
(IAG) y Sommelier (EAS). Combinando las tres carreras, crea
estilos y sabores sobre mesas que abarcan toda la gama de formalismos.
Además, dicta cursos de Ceremonial.
Agradecimientos: restaurante Alfredo Tagliatelle.
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