¿Qué pasa con nuestra relación con la comida en momentos de aislamiento?

Texto: Lucía Oliverio – @luchi.oliverio – www.luciaoliverio.com 

Producción: Lourdes García Traverso y Tania Schafer para el libro «Dulce y salado hogar» de Editorial Logos.

Fotos: Rosario Lanusse – @rochilanu – para el libro «Dulce y salado hogar» de Editorial Logos.

Estamos atravesando un contexto raro que puede generar ansiedad, sedentarismo y aburrimiento. Y se suma la dificultad de hacer las compras y acceder a alimentos que habitualmente consumimos. Todo un cocktail para comer de más, mal o sin necesitarlo. Si las rutinas conocidas se modificaron y la vida familiar tiene nuevo ritmo y otro color, el desafío es atravesar el cautiverio en equilibrio. En esta nota, y de la mano de dos especialistas en nutrición y cocina, recorremos las emociones que pueden surgir, algunos tips para sobrevivir en el durante, y maneras positivas de encarar el encierro para que no prevalezca el caos, sino la oportunidad de crear un “nuevo orden”.

¿Comemos lo que podemos, lo que queremos o lo que nos hace bien? Ojalá cuando nos abran las puertas de este aislamiento, tan obligatorio como necesario, sintamos que pudimos equilibrar estas tres cosas. 

El encierro trae un lado B que se apoya en las sensaciones nuevas. Todo es siempre igual y a la vez diferente, porque nada es como lo conocíamos. Permanecer en casa 24/7 nos lleva a replantearnos aspectos tan simples como la manera en que convivimos, trabajamos, estudiamos y también, claro, la forma en que nos alimentamos. Entre tantos cambios, gran parte de la sensación de desorden se la lleva nuestra relación con la comida, el diseño y preparación del menú, el respeto de los horarios y la organización de las compras.

En todo esto, lo más sencillo y sanador es no ahogarnos en la idea de desorden, sino reconocer un orden diferente. Si nos paramos frente a la cuarentena como un desafío, podemos apoyarnos en lo que manejamos y soltar aquello que no es prioritario, posible o humano controlar. Es impensable hacer todo igual, perfecto y en el medio, disfrutarlo. ¿Pensaste qué cosas son necesarias de verdad y cuáles son aquellas que podemos postergar? 

La nueva rutina

Magdalena Errecaborde es médica nutricionista y coach ontológica, y se especializa no sólo en rutinas saludables sino en cómo nos vinculamos con la alimentación. Desde su Instagram @nutricionmag comparte tips y reflexiones diarias para orientar a pacientes y seguidores. Nos cuenta: “la situación cambió, primer punto. Ver la cuarentena como una “desrutina” en lugar de mirarla como una rutina nueva y distinta tendrá un impacto negativo en nuestro estado de ánimo. Se cerraron muchas puertas, pero se abren otras. Hay que saber mirarlas”.

Es cierto que, encerrados o no, las excusas para comer de manera saludable o hacer actividad física son las mismas y pueden ser infinitas. En términos de ejercicio, hoy existe una oferta variadísima para movernos dentro de casa. Según Magdalena, cuando cuesta es importante recordar el “para qué”: cuidar mi cuerpo, descansar mejor, energizarme… más allá de ganar o perder peso, está bueno encontrar el beneficio asociado al bienestar. “Si está claro el “para qué”, encontramos el “cómo” y lo podemos sostener en el tiempo”, recomienda.

En cuanto a la alimentación, algo constructivo es asociarla con rituales positivos para que no sólo sean saludables los productos, sino los momentos: respetar horarios, comer en familia o acompañados, buscar menúes que consuman todos, sentarnos a la mesa, involucrarnos en la elaboración de los platos. Que comer sea un acto de preparación y disfrute, de principio a fin. 

Todas las emociones son señales del cuerpo y son necesarias, y siempre es sano tenerlas. La clave es saber interpretar lo que sentimos para poder gestionarlo por fuera de la comida. ¿Estoy comiendo por aburrimiento? Entonces lo ideal es buscar algo que me entretenga o divierta: una película, leer un libro, jugar con los chicos. ¿Estoy comiendo por ansiedad, una emoción que se asocia con la incertidumbre y miedo al futuro? Entonces lo mejor es buscar mecanismos para concentrarme en el presente: meditar, hacer ejercicios de relajación. “Lo importante es decodificar lo que nos lleva a comer y no apoyarnos en la ingesta para pasar el rato. No pensar tanto en qué dejar de hacer, sino en qué hacer”, agrega Magdalena. “Veamos esta cuarentena como una invitación a no atarnos a estructuras. Los cambios son parte de la vida y tenemos la posibilidad de actuar diferente para generar nuevos órdenes”.

La forma más linda de unirnos

Juntos y unidos no es lo mismo. “La comida es elemental en este proceso ya que es nada más ni nada menos que unión”, dice Franca Papini (@francapapini_ en Instragram).  Ella es chef, tiene su propio servicio de catering y diseña los productos de Manuka, un emprendimiento saludable con fines solidarios. Y, lo más importante, es mujer y madre de dos. Hoy reconoce que en la alterada vida familiar que estamos atravesando, la comida, además de nutrirnos, tiene la capacidad de unirnos más que nunca. Organizar un asado en familia, hacer un pic nic en el jardín o preparar recetas con los más chicos son todas formas de aprendizaje y momentos para compartir.

En cuanto a la organización del menú, en tiempos de cuarentena resulta clave comprar conscientemente, planificar y ser equilibrados. Y balancear las ocasiones de consumo: “no creo en la alimentación extremista; sí creo en observar las cantidades, los permitidos y en que hay un momento para cada cosa”.

¿Cuáles son los mejores métodos para organizarnos y aprovechar productos que no podemos comprar con tanta frecuencia? “Hago mucho hincapié en usar el freezer, que es una gran ayuda para no desperdiciar nada. Aconsejo comprar piezas grandes de carne, quesos en hormas, vegetales de más, fraccionar y dar precocciones para luego congelar” ¿Y las sobras? “Todo se puede reciclar. Siempre conviene darles una vueltita de rosca agregando algún ingrediente para transformarlas”, sugiere Franca. “La verdadera magia en la cocina está en poder aplicar la creatividad y no seguir recetas exactas”.

Siempre hay más lugar para aprender de nosotros

Sea como sea cada encierro, todos tenemos más tiempo en casa. Solos, de a dos, en familia núcleo o extendida. La idea es que, en la situación de aislamiento que estemos, seamos capaces de repensar nuestra rutina para que refleje lo que necesitamos y lo que podemos lograr. Y entender que en este gran cambio hay siempre lugar para agradecer y aprender, sin flagelarnos ni exigirnos de más y conectándonos con lo que verdaderamente es importante. Hasta quizás terminemos mejorando hábitos que perduren una vez que nos reencontremos con el afuera.

Al final, estos días de encierro van a formar parte de los recuerdos de todos. ¿Qué forma queremos darle a este capítulo de nuestras vidas para que, cuando termine, haya dejado una linda huella?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *