Maestros de humanidad

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Las comunidades de El Arca, fundadas por Jean Vanier en Francia en 1964, brindan hogar y talleres a personas con discapacidad mental. En nuestro país, en Boulogne avanza la obra del segundo hogar, y en Olivos abrió sus puertas un Centro de Espiritualidad.

Texto y Fotos: María Mullen

Cuando aquel día de 1964, el joven canadiense Jean Vanier de 36 años -oficial de marina y filósofo- cruzó los muros del Instituto “Le Val Fleury” para hombres con deficiencia intelectual, jamás pudo haber imaginado todo lo que vendría después. Llegó allí, al pequeño pueblo de Trosly-Breuil, Francia, invitado por su sacerdote amigo, el Padre Thomas Phillippe, capellán del lugar.

“Detrás de los muros de aquella institución, me sorprendí con los rostros de aquellos hombres, mirándome, preguntándome si quería ser su amigo, si volvería a visitarlos… Me preguntaban por qué estaban allí”, cuenta Vanier, quien quedó profundamente conmovido por la visita. Decidido a hacer algo, consiguió fondos entre sus familiares y amigos para comprar una vieja casita en aquel pueblo, e invitó a dos de esas personas con discapacidad a vivir con él; a ese hogar lo llamó El Arca. Lo que Jean fue descubriendo al compartir la vida con aquellas dos personas transformó su corazón y su mirada de la humanidad por completo. “Nuestra sociedad considera que las personas con una deficiencia mental son como ‘fallos’ de la naturaleza. El nacimiento de un niño con una deficiencia es un drama para la familia –escribió en su libro Amar hasta el extremo-. En El Arca hemos descubierto el corazón, la capacidad de amor de esas personas que nos muestran nuestra humanidad. Vivir con ellas a veces es difícil, pero esta vida en comunidad nos transforma y nos ayuda a descubrir lo esencial. Venimos para ayudar a los más débiles, pero descubrimos que son ellos los que nos ayudan. El corazón de El Arca es un lugar de celebración”.

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Hoy, cincuenta años después, existen 134 comunidades de El Arca presentes en treinta y cuatro países del mundo, entre ellos Haití, india, Eslovenia, Uganda, Egipto, Canadá… Las comunidades, de carácter ecuménico, se componen de pequeños hogares y talleres donde personas con y sin discapacidad comparten su vida. Vanier, laico, ha entregado su vida por completo a la obra, ha escrito decenas de libros, acaba de recibir el prestigioso premio Templeton e incluso fue convocado por el Vaticano para inaugurar la reflexión internacional sobre Evangelii Gaudi, junto al Papa Francisco por ser “una de las voces más importantes en la atención a los necesitados”.

El Arca en Argentina
En nuestro país, El Arca llegó de manos de una madre de familia porteña, María Luisa Malbrán. Amante de la filosofía, cuando esperaba su séptima hija pensaban llamarla Sofía (que significa sabiduría); hacia el final del embarazo supo que su hija tendría Síndrome de Down. Atravesando el nuevo desafío que significaba Sofía para toda la familia, María Luisa descubrió los libros de Jean Vanier y nació en ella el deseo profundo de fundar una comunidad. Daniel Guerrero, un hombre con discapacidad, vecino del barrio de Boulogne, asistía a la catequesis especial de su parroquia, cuando escuchó acerca del proyecto de fundar una comunidad en su barrio y salió en busca de una casa. “Fue Dani el que encontró la casa que terminamos comprando -cuenta María Luisa- y donde actualmente acogemos a Sandra, Maxi, Osvaldo y Marcos, que comparten la vida con asistentes, a veces provenientes de otras comunidades del mundo”. A pocas cuadras funciona también un taller y se está terminando de construir el segundo hogar. “El Arca no pretende, ante todo, dar una solución a las personas con discapacidad que han sido abandonadas o no tienen familia. El Arca es, sobre todo un signo para la humanidad de que los más frágiles tienen un mensaje de unidad y de paz para brindar a nuestra sociedad y al mundo”.

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El Centro de Espiritualidad
La obra sigue creciendo y hace dos años, además de la comunidad de Boulogne, comenzó a funcionar en Olivos, en una casa brindada por el Obispado al lado de la Parroquia La Unidad, un centro con la misión de difundir la espiritualidad de El Arca trasmitida por su fundador. El “Ce-Arca” propone encuentros de oración, charlas, espacios de acompañamiento, y cuenta con capilla, librería, salones y servicio de hospedería.

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