La flor y el color: símbolo, historia y efectos

Texto: María Laura Vidal Bazterrica – Paisajista – @itasflowers

Los colores son una de las cualidades más importantes del jardín. Para sacarlos a relucir y configurar el diseño, empleamos flores diversas según el efecto que queramos generar: crear una determinada atmósfera, concentrar puntos focales, conseguir un ambiente específico.

El color en la historia siempre ha jugado un significado simbólico: colores vivos y alegres sugieren vitalidad y felicidad, los suaves y fríos invitan a la contemplación y a la reflexión. 

¿Qué es el color?

La retina de nuestros ojos tiene unos receptores especiales que reaccionan a las ondas de luz, que el cerebro, a su vez, las interpreta en forma de colores.

La distancia afecta a la percepción del color. Cuanto más lejos del observador esté, menos fuerza tendrá el color; la distancia pierde su efecto, difuminando el color y transformándolo en una imagen borrosa por los efectos de la luz y la sombra. Ejemplo: si deseo ver desde la galería la flor de un Prunus Pisardi, debo plantarlo a no menos de  3 ó 4 metros de mi visión. 

Luz y sombra: los rayos de sol, la humedad, las nubes y la temperatura afectan el color de las flores. En zonas costeras, los colores son más intensos, por ejemplo el Plumbago azul, y en zonas de media sombra los colores claros brillan más. Ejemplo: Agapanthus blancos. 

Situación geográfica: en regiones más cálidas, las plantas tienen una floración más prolongada que en las zonas más frías, pero su color puede ser menos intenso, más pálido. Y viceversa, en lugares más fríos habrá floraciones más cortas pero de un color intenso. Ejemplos: para zonas cálidas, Verbenas, para zonas frías, Aquilegias. 

Intensidad de la luz: la hora del día afecta a la intensidad de la luz, y con ella, a la percepción de los colores. Durante el amanecer o el crepúsculo, los colores pasteles tienen más brillo que al mediodía. El rojo se hace difícil de distinguir llegando la noche mientras que el blanco brilla cuando oscurece.

Tipos de suelos: el tipo de suelo y su PH no escapa a la calidad y al color de la flor, por el contrario, influyen directamente en estos factores. Por ejemplo, un suelo ácido nos brindará unas Hortensias azules, mientras que un suelo normal la flor será, más bien, rosa pálido. 

La textura: existe una estrecha unión entre el color y la textura de la hoja. Los suaves tonos pasteles se asocian con texturas finas. Ejemplo: Spiraea  prunifolia. Y los colores vivos, con hojas gruesas y ásperas. Ejemplo: Boina de vasco. 

Blanco: no es un color propiamente dicho, sino la combinación de todos los colores del arco iris. Simboliza pureza y paz. Su luminosidad y delicadeza reducen la intensidad de los colores adyacentes, y se utiliza para suavizar o entremezclarse con los otros colores. Ejemplo: Cala. 

Amarillo: es el más brillante de los colores y transmite alegría y vivacidad. Está relacionado con el sol y se lo asocia con los celos y la traición, también se dice que delata a los cobardes. Es muy aconsejable para rincones de poca luz. Ejemplo: Fresia. 

Verde: es el color que más abunda en los paisajes. Es un color pasivo, no activo, razón por la cual crea ambientes contemplativos. Simboliza frescura y está asociado a los celos. Por su amplia variedad de tonos, se lo utiliza en casi todos los diseños en un 60 %. Antiguamente no se le  prestaba ninguna atención durante la planificación, hasta que en el siglo XVIII, con la aparición del Renacimiento, este color se convirtió en un elemento importante. William Chambers, el arquitecto británico, cubrió toda una zona con flores de un mismo color. Así el verde comenzó a trabajarse con el acompañamiento de árboles y arbustos, que con sus formas, simetrías y dibujos distintos avivaron cualquier paisaje. Ejemplo: Buxus Topiario. 

Rojo: es el color más popular en los jardines. En la historia, los indios  americanos pintaban de rojo sus tótems, las tribus africanas usaban barro rojo como elemento decorativo, y los aborígenes  australianos realizaban sus pinturas en las rocas en un color rojo vivo. Simboliza: pasión, agresividad, peligro y rivalidad. En las floraciones atrae la vista y se utiliza como punto focal. Ojo que  puede causar cansancio al ojo humano si se abusa de él. Ejemplo: Salvia Splendens (Coral).

Rosa: es un color suave y delicado. Significa calor, romanticismo, niñez, infancia. Reluce más durante el ocaso o a media luz y resalta si se lo combina con follaje gris y plateado. La mezcla de diferentes tonos de rosa crea el efecto distancia. Ejemplo: Rosal Elle.

Púrpura: es el color con el que siempre se relaciona a la iglesia y a la nobleza. Produce melancolía, y tanto los monarcas como los cardenales que se consideraban príncipes, usaban ropa de este color para las grandes ceremonias. Para los cristianos, el púrpura es penitencia y celibato. Ejemplo: Buddleja davidii. 

Azul: este color se utiliza para dar efectos de distancia y espacio, pero también es útil  como elemento de unión en el paisaje. Representa soledad, serenidad, frialdad, pasividad, masculinidad, Ejemplo: Salvia guaranitica. 

 

Contacto

Maria Laura Vidal Bazterrica 

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Mail: marialauravidal@hotmail.com

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