El universo detrás de Nina´s Cheese

Con una infancia en Barcelona y más de una década viviendo en París, el regreso a Buenos Aires de Lu estuvo marcado por animarse a creer en ella misma y concretar un sueño inspirado en su niñez y condimentado por su talento como diseñadora. 

De los sucesos que ocurren en nuestros primeros años y nos marcan para siempre Lu puede dar cuenta. Lu es Ludmila Carman Chiesa, Diseñadora Gráfica y creadora de Nina´s Cheese, un universo de juguetes que buscan incentivar la imaginación, afianzar el autoestima y estimular el desarrollo de los sentidos junto con la creatividad. Un proyecto que viene alimentado de recuerdos de una infancia feliz.

Un comienzo con historia

Y todo comenzó cuando era chica. Vivía en España, en Barcelona, y tenía un ratón llamado Pepe como mascota. Deambulaba por la casa con total libertad y se había convertido en uno más de la familia. Pero el día que emprendieron la vuelta a Buenos Aires, Pepe nunca apareció. El padre de estas chicas de seis y diez años las consoló diciéndoles que el ratoncito había preferido quedarse en España con sus amigos a tener que viajar tantas horas en un avión. La explicación les pareció más que satisfactoria, había que ser consecuente con la libertad que siempre le habían dado.

Treinta años después, Lu quiso tener otro Pepe que llegó bajo el nombre de Nina, y al igual que el primer ratón fue una gran compañía, sobre todo en sus noches de costura. Tenía sus momentos en los que desaparecía por varias horas, pero siempre terminaba volviendo, hasta que un día también decidió tomar nuevos caminos y no regresó. La historia se repetía, pero esta vez Lu inmortalizó su mascota en su proyecto que tanto la entusiasmaba y así Nina no moriría jamás. 

La herencia de la ciudad de la luz

Su amor por el arte, por el buen diseño y por la estética en general, se terminó de asentar después de haber vivido por más de una década en París. Allí llegó recién recibida, con un pasaje de ida y no más de 200 euros en el bolsillo. La esperaba un novio, y aunque el amor duró poco, no estaba en sus planes desaprovechar su estadía en una de las ciudades más lindas y atrapantes del mundo. 

Con una madre traductora de francés y habiendo vivido toda su infancia en Barcelona, los viajes y los diferentes idiomas y culturas, siempre fueron para Lu una cuestión inseparable de su familia. Por eso, al conseguir su primer trabajo allá, se inscribió en L´Ecole du Louvre, donde cursó varios seminarios de Historia del Arte y Diseño. Y como para dominar la cultura, es vital dominar el idioma a la perfección, estudió francés en la Universidad de La Sorbonne, una de las más prestigiosas del mundo en Letras y Humanidades. 

“No podría describirte ni en mil páginas todo lo que París, y Europa en general, me dieron. Aún hoy, después de siete años de dejar la ciudad de la luz, la escucho, la siento y la extraño”, nos cuenta Lu, y asegura que todo en París te dice algo y que hasta de las mismas paredes se puede absorber cultura.

Tiempo de juego

Los libros sensoriales, en los que Lu además del diseño, es la creadora de cada una de las historias, tienen como destinatarios a los más chiquitos. Según la etapa del crecimiento de cada niño, buscan estimular la imaginación, la coordinación, la observación, el manejo de las emociones y es un disparador para el inicio del lenguaje. “Primero me imagino la temática, la dibujo y luego pienso en los posibles espacios de interacción, los colores, las texturas, y el diseño entero”, nos relata. Lu se ocupa de todo, desde los contenidos en redes sociales, hasta la producción fotográfica y las ventas.

Además, ofrece kits de animalitos muy tiernos, blandos, sonoros y divertidos que, junto con los cuadritos decorativos, proponen escenarios de juego y decoración super pedagógicos. 

Para el último lanzamiento, el primer libro ilustrado en tela donde la ratoncita Nina nos lleva a dar una vuelta al mundo, encontró a la ilustradora que hace tanto venía buscando. Junto a Fátima Saéz, una artista argentina graduada en Bellas Artes, le dieron vida a Nina, la cara de la marca. Y también fue Fátima quien le recordó la técnica Valdelechos, un tipo de ilustración llena de detalles que la acompañó durante su infancia y que fue la que se usó para este nuevo producto.

Aprovechar el tiempo, que es oro

Si Lu tuviera la posibilidad de agregarle más horas a su día, seguramente no lo dudaría. En una jornada laboral intenta compactar, además de su trabajo en Nina´s Cheese, la asesoría que brinda a algunas marcas, la gestión del fundraising para el Centro Cultural Recoleta, y el estudio para finalizar el Máster en Dirección de Comunicación. Pero también es consciente de que debe frenar un poco y balancear mejor entre lo profesional y lo personal, para que ni la familia ni los amigos se vean afectados. 

Después de un gran trabajo, la cosecha es abundante, aunque todavía admite que tiene muchos proyectos en cartera. Por suerte, el feedback con su audiencia es de pura satisfacción y valora muchísimo que se tomen el tiempo para escribir y agradecer. Siempre en la búsqueda de mejorar y superarse, a Lu le gustaría vencer la timidez y empezar a mostrarse un poco más. “Paso a paso”, es su lema y también busca ponerlo en práctica.

Ser agradecido, la clave

Pero si de agradecer se trata, Lu tiene un ejército al cual reconocer, porque sin su apoyo no estaría al mando de tantos proyectos que le llenan el alma. La lista es larga: costureras que la acompañan desde siempre, amigas, sus papás y su hermana, sus sobrinos que se convirtieron en su primer focus group, y el público que la sigue detrás de las redes. Pero el puesto número uno se lo lleva Nico, su persona favorita, su amor y compañero. “Mi agradecimiento es a la vida, que aún en un contexto tan adverso como el que estamos atravesando, me dio alas para volar y vivir de lo que me hace sinceramente feliz”, nos comparte Lu para terminar.

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