El lenguaje de las flores

Texto: Paisajista María Laura Vidal Bazterrica – @itasflowers  – Fotos: Magdalena Lennon – @magglennon

Las flores constituyen, desde hace millones de años, un elemento esencial de la comunicación de los hombres. Desde la época de los fósiles, en las paredes de las cuevas y en los primeros textos escritos, el lenguaje de las flores manifiesta nuestros sentimientos, estados de ánimo, deseos y, sobretodo, todo aquello que no podemos decir con palabras.

¿Qué sería del hombre sin su fauna y sin su flora, sin flores? Es difícil describir y hablar del perfume de una flor, ya que, así como presentan diferentes tonalidades y formas de pétalos, también desprenden aromas diversos y muy agradables: limonados, azucarados, vainilla, azahares.

Los colores de las flores también nos trasmiten vida de una forma diferente: el amarillo, en su amplitud de tonalidades, nos anuncia con alegría la llegada de los días más luminosos. Entre las especies de este color encontramos junquillos, alelíes, gypsophilas, calas, crisantemos, liliums, y tienen la magia de iluminar las noches largas. Los violetas y los azules aparecen en verano cuando se pueden ver astromelias, claveles, anemonas, agapanthus y salvias que nos dan frescura en los días calurosos. Al final, los rojos como yerberas, dalias y siemprevivens, atrapan nuestras miradas permanentemente, sin importan la distancia en la que se encuentren ubicadas. Para armar un ramo con éxito en su composición, podemos utilizar colores amarillos con violetas, rojos con verdes, azules con anaranjados, y el blanco iluminará cada combinación sin error.

¿Cuántas variedades de flores existen en el mundo? Al igual que la cantidad de mamás que existen en el mundo. Solo sabemos que ambas son muy necesarias para desarrollarnos, poder expresarnos, comunicarnos y ser felices.

Detengámonos en las madres, en su valor y aporte al mundo humano así como en el de la flor al mundo vegetal. Por eso, desde la antigüedad, las flores ocupan un lugar irremplazable como la madre en el hogar de la familia. La flor es una señal de delicadeza, de afecto, es un signo visible, y a la vez discreto de nuestros sentimientos, tradiciones y costumbres. Pero, ¿qué decimos al regalar una flor?

Veamos algunos ejemplos:

Rosa: en la civilización romana simbolizaba “el amor puro”. Es la reina de las flores.

Alelí: “siempre serás bella”.

Astromelia: simpatía.

Cala: modestia.

Clavel: dulzura.

Crisantelmun: siempre viva.

Eucaliptus: protección.

Fresia: amistad verdadera.

Jacinto: delicadeza.

Jazmín del Cabo: respeto.

Gypsophyla: afecto nupcial.

Lavanda: ternura y respeto, ideal regalar en el día de la madre.

Lirio: mensaje.

Loto: pureza.

Magnolia: dignidad.

Margarita: grandeza, confianza.

Marimonia: generosidad.

Nomeolvides: amistad incondicional.

Orquídea: amor puro.

Olivo: paz.

Pasionaria: fe.

Petunia: “tu presencia me tranquiliza”.

Yerbera: alegría y fuerza.

Con estas flores queremos que el Día de la Madre no sea solo en octubre, sino todos los días. Sin importar la edad que tengamos nuestra mamá será siempre nuestra mamá. Entonces, ¿le reglamos un ramo de flores con un significado especial en su día? Elijamos los simbolismos que más la caracterizan y demostrémosle cuánto la queremos.

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