Es tiempo de hacer lugar.
Ordenemos el establo lo mejor posible.
Que no nos avergüence la pobreza de lo que descubrimos.
Que no nos avergüence la inutilidad de lo que muchas veces
atesoramos.
Adviento es tiempo de revisar en serio.
Revisar, valorar, ordenar, descubrir, elegir, optar.
Cristo viene a nacer justo aquí: en mí. En ese único lugar
que quizás, nunca quise compartir con nadie.
Me ama y ama mi “sí”.
Pide permiso.
Ama mi “sí”.
Necesita mi “sí”.
Si lo recibo, seré Navidad; seré pesebre. Seré cuna del
Salvador y los que busquen la esperanza podrán venir a
ver.
Mientras Papá Noel compra regalos, Dios
anda pidiendo hospedaje para que nazca el Nino.
Mucho adorno. Poco espacio.
Afuera ya no hay lugar.
Jesús, aquí encontré un rincón para vos. Necesito humildad.
Hacé el milagro. Necesito fe.
Habitá lo poco. Necesito entrega.
Cambiá el mundo. Necesito esperanza.
Éste es mi corazón.
Éste es mi pesebre.
Cambiame la vida.
Necesito amor. Necesito amar. Te necesito, en serio.
!Vení a mí en Navidad!
!Vení a nosotros en Navidad!
Amén.
|