Detrás del hambre

¿Se puede erradicar la desnutrición de un país? El hambre es un síntoma y la desnutrición es una enfermedad individual y social gigantesca. El desafío de Albino: cambiarla.

Texto: María José Campos Arbulú

 

“Vivir no es sólo existir, sino existir y crear; saber gozar y sufrir, y no dormir sin soñar; descansar es comenzar a morir. No estamos para descansar, estamos para hacer grandes cosas, nobles cosas, gigantescas cosas”. Es la tercera vez que lo escucho recitar estas palabras de Gregorio Marañón, médico y escritor español, y una vez más siento galopar el corazón mientras eleva un poco su timbre de voz con cada frase.

Abel Albino no cambia su discurso; repite una y otra vez lo mismo, un mensaje urgente que no puede seguir en silencio: “Si queremos quebrar la desnutrición tenemos que hacer un abordaje social de la problemática integral que da origen a la extrema pobreza. No combatamos el hambre, eso se combate rápido. La desnutrición es una enfermedad individual y social gigantesca y su saneamiento nos puede llevar una generación”. Albino es una persona carismática que tiene el don de la palabra y la energía de un adolescente. Son envidiables su conocimiento de la historia argentina, su amor a la patria y su responsabilidad ciudadana.

Es difícil entender cómo es que este médico que ha visitado cientos de ranchos en los lugares más recónditos del interior del país logra hablar de un tema tan triste y grave como es la desnutrición infantil y al mismo tiempo transmite esperanza a quien lo oye. Eso sí, hay un antes y un después una vez que se comparte auditorio con él. Porque su mensaje increpa, exige y despierta: “Cuando uno ve la miseria, la pobreza y la injusticia, tiene dos maneras de actuar. O tratar de buscar uno o varios culpables (…), o aceptar la cuota de responsabilidad que a cada uno le cabe como miembros de esta sociedad y ver de qué manera podemos dar una mano”.

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Leche y besos
En CONIN se dieron cuenta de que no se trata solamente de recibir el alimento diario, igualmente importantes son el afecto y el amor que se le dan al niño. Comprobaron que la desnutrición es el resultado final del subdesarrollo. “De nada sirve que alimentemos a un chico para devolverlo al ambiente hostil del que procede. A los pocos días estaremos alimentándolo de vuelta. Descubrimos que la madre es el principal agente sanitario que tenemos”, asegura.

Se dieron cuenta de la importancia de la prevención y empezaron a darle una respuesta concreta a cada problema, y así fueron sumando iniciativas: educación nutricional, educación para la salud, lactancia materna, jardín maternal, jardín infantil, estimulación temprana, escuela de arte y oficios, programa de educación agraria, programa de lectoescritura para analfabetos, ropero familiar, club de padres, escuela para padres, documentación y legalización de la familia, alcoholismo, inmunizaciones, agua corriente, agua caliente, luz eléctrica, cloacas.

Política de estado
Abel Albino repite cada vez que puede el ejemplo exitoso de Chile, que en treinta años logró erradicar la desnutrición llevándola a los niveles más bajos de Latinoamérica. Y está convencido de que nuestro país también puede seguir este camino, siempre y cuando pensemos a largo plazo en políticas de Estado.

“No hay que atacar al pobre, hay que atacar la pobreza. Los que hemos aprendido a leer y escribir en este país tenemos la obligación moral de hacer que cada uno de nuestros niños pueda desplegar su potencial para tener oportunidades”, afirma convencido, y prosigue con firmeza y voz fuerte: “Debemos terminar con el aborto, la prostitución infantil, el maltrato infantil, las enfermedades infantiles, la desnutrición, la pornografía infantil, que mutilan el rostro de nuestra generación”.

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Familia: patrimonio de la humanidad
Remarca sobre todo la importancia de la familia: “Se habla permanentemente de la responsabilidad social empresaria, y en realidad la responsabilidad social es de todos. Si hay un problema en nuestra familia, ¿no nos movilizamos todos? Tenemos que fortalecer la familia, la única escuela de humanidad que existe. ¿Dónde aprende un varón a ser varón si no es mirando a su padre?, ¿y dónde aprende una mujer a ser mujer si no es mirando a su madre? ¿Dónde se aprende a respetar a un anciano si no se tuvo un abuelo, a un bebito si no se tuvo un hermanito? La familia es patrimonio de la humanidad”.

Una obra inmensa
Como en todas esas buenas obras donde sobran la solidaridad y la buena voluntad, lo que falta es el apoyo económico, que es la condición para que cualquier proyecto pueda sostenerse en el tiempo. Hay diversas maneras de colaborar y una de ellas es especialmente buena: apadrinar a un chico a través de una contribución mensual. “CONIN no es una cosa grande, CONIN es una cosa inmensa”, asegura Albino.

¿Cómo se puede ayudar?
• Apadrinando a un niño, asumiendo el costo de su tratamiento mensual: $1500.
• Con donaciones particulares a través de campañas de recaudación de fondos.
• Participando como espónsor del evento anual de recaudación “El arte en la herencia”.
• A través de donaciones de productos del “bolsón de alimentos” que se le entrega a cada familia.
• Aportando tiempo profesional: nutricionistas, fonoaudiólogos, asistentes sociales, pediatras, etc.
• A través de donaciones en especias: útiles, ropa, abrigo, alimentos, ropa blanca, cajas navideñas, etc.

No te pierdas la nota completa, y tal como salió en la revista impresa.

Más información:
(011) 3653-2236
coninrincon@gmail.com
comunicacion@fmashumanidad.org
www.conin.org.ar
FB Fundación Mas Humanidad
Centros CONIN

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