Contar los ladrillos

La historia de Guido y Luli Graziani es esperanzadora. Alcanzaron su casa gracias a su esfuerzo e intuición, que les permitió esperar una propuesta “a su medida”. Una historia con mucha emoción y un poquito de suerte.

“La vida es difícil, de chico aspirás a determinadas cosas que pensás que nunca vas a llegar y de a poco vas llegando a todo. Podías comprar tu auto, viajar… y lo que para mí era imposible era alcanzar la casa”. Así comenzó nuestra conversación con Guido, quien vivió solo desde los veinte años hasta los treinta, cuando se casó con Luli. “Desde muy chico miraba en los diarios la parte de Propiedades, toda mi vida soñé con tener mi propia casa”, contó.

Como buenos oriundos de San Isidro, cuando se casaron alquilaron un departamento en esa zona pero siempre con el ideal de apuntar a algo propio. “Salimos a buscar un crédito hipotecario, y definimos que ése era nuestro presupuesto, fuimos a ver qué podíamos comprar y las opciones no nos convencían. Pensábamos, ¿vamos a vivir veinte años en un departamento que no nos gusta?”, recordó Guido. Entonces apareció Eidico Casas: “Nos enteramos por un amigo, y cuando averiguamos los precios de las cuotas, el proyecto nos cerró”. Así fue que suscribieron, considerando que más que su futuro hogar, se trataba de una inversión segura… pero todo cambió cuando salieron sorteados: “Nos cambió radicalmente la vida. Nosotros vivíamos en San Isidro, vamos a un club allá, nuestros hijos iban a un colegio que nos encanta, a dos cuadras de casa teníamos una chica que los cuidaba. Teníamos todo armado. Y fue dura la decisión de mudarnos y priorizar a nuestra nueva casa. Pero una vez adentro, miramos siempre para adelante”.

Cuando la casa estaba en obra la familia Graziani visitaba el predio todos los fines de semana, a pesar de no poder entrar a verla: “Yo tenía los ladrillos contados, era muy emocionante y los chicos estaban chochos. Teníamos muchísima ansiedad de mudarnos, teníamos todo guardado dos meses antes de mudarnos, todo embalado debajo de la cama. Estábamos desesperados”, recordó entre sonrisas.

¿Un balance de lo que es Eidico Casas para vos? “Todavía estamos un poco mareados porque fueron muchos cambios y recién ahora estoy empezando a asimilarlos. En un año cambió absolutamente todo, antes no hacíamos vida de casa los fines de semana porque no existía la posibilidad de estar encerrados en un departamento. ¡Ahora nos quedamos los fines de semana! Y una cosa importante que a veces parece un detalle es que al fin podemos festejar los cumpleaños de nuestros hijos en casa. Y por primera vez fuimos anfitriones en Navidad, vino toda la familia, unas cincuenta personas. La pasamos espectacular.”

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