CÓMO HACER COMPOST EN CASA

En estos días de cuarentena buscamos hacer cosas útiles puertas adentro. Hicimos un vivo con @itasflowers y nos enseñó a hacer un compost con lo que tenemos a mano en casa.

Es un hecho que estando encerrados consumimos más. Vamos y venimos a la heladera muchas veces, y con los desperdicios de lo que comemos podemos devolver a la naturaleza un poco de todo lo que nos da en forma de nutrientes. 

Hacer nuestro propio compost es muy fácil y súper útil para nuestros jardines y macetas. Además es una tarea que podemos hacer en familia y mantener entretenidos a los chicos un rato. Hay miles de formas de hacer un compost, hoy explicaremos cómo hacerlo con lo que tenemos en casa. 

Balconcito, terraza o jardín grande. El compost se adapta y se puede hacer en todos lados. Primero veamos, ¿qué es un compost? Es un producto obtenido a partir de la descomposición de materiales de origen orgánico que luego usaremos en canteros, macetas y huerta. 

¿Qué necesito?

Para empezar necesitaremos un recipiente, por ejemplo, un tacho de pintura, una maceta o hacer un pozo en el jardín de un metro por un metro. Es clave que tenga orificios en la base para poder drenar esa descomposición. Sin estos agujeritos, aparecerán moscas y olor. 

Ubicación

Media sombra. Lo ideal, si estoy en un espacio abierto, es debajo de un árbol donde le entre un poco de luz y sol. En un balcón, lo pondremos protegido del viento y no a pleno sol. Es necesario mantenerlo siempre tapado con un geotextil, madera, un trapo o cualquier otro  material para que la preparación se caliente y comience el ciclo.

Cómo funciona

Necesita de temperatura, oxígeno y aguas para que las bacterias y microorganismos empiecen a funcionar. Lo ideal es hacer varios recipientes de compost. Para obtener el oxígeno, si tengo una compostera en el jardín puedo colocar un palo enterrado hasta la altura del compost. Lo retiraré cuando la compostera esté llena y así el oxígeno se sumará a la composición. 

Paso a paso

  • Después de hacerle los orificios a los recipientes, colocaremos ramitas, o un ladrillo roto, o una teja rota o piedras en la base para que ayuden a absorber el agua. 
  • Sumaremos todos los desperdicios de lo que estemos consumiendo en esta cuarentena: frutas, verduras, cáscara de huevo lavada, yerba, café, té. También podremos agregar ramas, hojas, césped, frutos y flores del jardín, como los restos de poda aunque estén infectados con plagas, porque de esa forma el compost genera anticuerpos, y al volcar esa tierra en mis canteros, el jardín entero se va volviendo inmune a las plagas. Podemos sumar papel de diario (papel obra). Cuanto más pequeño es el material que introducimos, más rápido obtendremos el compost. 
  • Lo que no sumaremos: cítricos (naranjas, pomelos, limón, quinoto). Ni su follaje, ni su fruto, ni su semilla, ni su flor. Los cítricos están prohibidos porque van en contra de los microorganismos que acúan en la descomposición. Tampoco es recomendable tirar harina y sus derivados, porque atraen las cucarachas; ni carne, porque atrae ratas. Podemos sumar huesos del asado limpios, sacándole la grasa. Evitar el papel ilustración, colillas de cigarrillos, carbón, desechos de animales domésticos, lanas, pelos, cenizas ni restos de basura de la aspiradora o la escoba. 
  • Destaparlo una vez por día para que tome aire. Regarlo una vez por semana y darlo vuelta para que penetre el oxígeno. 

Un tip: la piñas de las coníferas aportan al compost un PH ácido que es ideal para plantar especies como Calas, Magnolias, Azaleas, Hortensias, Aquilejias, Acanthus o Acers. 

¿Cuándo está listo?

Una vez que la preparación se reduce a sus ¾ partes y la consistencia al tacto sea la de una tierra que compramos en el vivero, ¡entonces está listo! Normalmente, en verano demora aproximadamente tres meses en estar disponible; y en invierno, unos seis meses. Todo depende de las temperaturas. 

¿Qué es el mantillo?

Es otro producto que obtengo a partir de la descomposición de hojas, césped y ramas del jardín. Es materia verde y no desechos del jardín. Se descompone más rápido que el compost, y tarda entre uno y tres meses. Aporta muchísimo nitrógeno al jardín. 

¡Manos a la obra!

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