60 años después del primer triunfo de Ferrari en la Fórmula 1
Una leyenda viviente
Recorrimos ocho kilómetros por el río desde la estación fluvial de Tigre, hasta llegar a nuestro destino: una isla escondida. Aquí jugamos con colores, texturas y diseños. Un sutil adelanto del verano 2012 que está a punto de llegar.
En una sociedad que privilegia a la juventud, José Froilán González puede sentirse más que afortunado. Esta auténtica leyenda viviente del deporte argentino recibe demostraciones permanentes de cariño y admiración en todo lugar donde concurre. Desde un taxista que lo descubre y lo saluda al verlo ingresar a su concesionaria de la calle Uruguay, hasta un fotógrafo que lo busca para retratarlo y no puede evitar pedirle un autógrafo. Don Pepe derrocha humildad y simpatía, y a sus flamantes 89 años está cosechando con creces lo que sembró a lo largo de su vida.
Pocos días después de su cumpleaños recibió a Tigris en su oficina, donde –para sorpresa de muchos– asiste a diario y trabaja sin parar. Su teléfono suena bastante seguido y él también pide tiempo para hacer unos llamados antes de la entrevista; no quiere perder un minuto: está ultimando detalles para una fiesta que le harán en el autódromo porteño en conmemoración de los 60 años de su primer triunfo en la Fórmula 1, que fue también el primero para Ferrari, nada menos.
Ferrari no sólo es la primera marca que cualquier persona asocia cuando se piensa en Fórmula 1, sino también es la más vinculada con autos deportivos. Por eso aquella victoria de Froilán en Silverstone, el 14 de julio de 1951, se agigantó con el paso de los años. En ese momento fue una carrera como cualquier otra, pero a este arrecifeño el resultado le cambió su vida, así como para la escudería de Maranello significó el primer paso de un largo camino de éxitos. Y así fue que hombre y equipo quedaron ligados para siempre.
¿Se imaginaba recibir tantos homenajes,
tantas demostraciones de cariño?
Sí, la verdad que sí porque el año pasado cuando cumplí 88 me llamaron todos, pero esta vuelta fue una cosa de locos porque coincidió con el aniversario de la carrera. Fue tremendo, el teléfono empezó a sonar a las 8 de la mañana y eran las 10 de la noche y yo seguía atendiendo. Me llamaron de Italia, Alemania, Francia, Estados Unidos... Llegaron e-mails de todas partes también; son los amigos que uno ha ido dejando en el camino, ¿no?
¿Qué recuerdos tiene de aquella carrera?
Recuerdo que Juan (Manuel Fangio) me dijo: “Gordo, si mañana no te pasa nada, ganás vos”, y así fue, clasifiqué primero. De arranque había hecho una diferencia bastante importante adelante, me fui junto con él hasta la vuelta 60 de una carrera de 90. Yo estaba esperando que él parara para echar combustible porque mi Ferrari consumía menos que su Alfa Romeo; cuando él paró, ya estaba todo listo...
Habrá sido un momento inolvidable…
Sí, claro, Juan salió segundo y vino a felicitarme. Se dio todo como él había dicho. Y encima en la coronación me dio el premio la Reina de Inglaterra, imaginate. Tenías que ver lo que era el palco, yo tenía miedo de que ella se cayera y se rompiera una pata (se ríe).
Froilán cuenta la misma anécdota millones de veces y parece no cansarse jamás. Como un abuelo que les repite el mismo cuento a sus nietos, lo hace con total naturalidad y con su impronta campechana que aún conserva.
Es uno de los deportistas más importantes de la historia argentina y afortunadamente goza de buena salud para recibir en vida múltiples homenajes. Pertenece a una elite exclusiva, a un Olimpo que en el rubro de las cuatro ruedas sólo integran su amigo Fangio y Carlos Alberto Reutemann. Claro que “el Chueco” corre con ventaja por haber sido el único argentino campeón.
De cualquier manera, González se dio el lujo de compartir escena con los pilotos más renombrados del ámbito local e internacional, y de sumar a su palmarés nada menos que dos triunfos en Fórmula 1, un subcampeonato mundial y una victoria en las míticas 24 Horas de Le Mans. Además es, junto con el alemán Paul Pietsch y el francés Robert Manzon, el único sobreviviente de la primera temporada de la Fórmula, corrida en 1950.
Cuando se cumplieron los 60 años del primer triunfo de Ferrari, en julio pasado, lo homenajearon en Inglaterra, ¿cómo vivió eso?
Me invitaron, pero los médicos no me dejaron viajar, por el corazón, así que lo vi por televisión. El auto con el que gané aquella vez lo tiene hoy Bernie Ecclestone, el dueño de la Fórmula 1. Ese día lo manejó Fernando Alonso, fue espectacular porque ganó la carrera, así que lo llamé para felicitarlo, eso me puso muy contento porque salió todo redondo.
¿Cuál fue la carrera que más disfrutó?
La de Silverstone fue muy importante para nosotros porque era la lucha con una potencia como Alfa Romeo, que tenía mucha plata. Nosotros no teníamos recursos, si hasta probábamos los autos en la calle... Después gané cinco veces en ese circuito. En 1954 tuve la suerte de ganar en Le Mans, que fue dificilísimo porque manejé la mitad de la carrera con lluvia y no se veía nada, mucho menos de noche.
¿Tuvo miedo?
Qué te parece.
Esa carrera fue terrible, decí que funcionaron bien los frenos. ¿Sabías que a los frenos de disco, derivados de los aviones, los desarrollamos con Fangio? Nos dieron 1000 libras esterlinas, 500 a cada uno por arriesgarnos a probarlos porque ¡nadie lo quería hacer! Pero como te decía, ese día tuve un miedo bárbaro porque se iban los autos afuera y no había muchas referencias de noche, sólo unas luces coloradas que titilaban. Costaba reconocer dónde estaban ubicadas, si en el centro o a los costados, y ¡en la recta íbamos a 280 km/h! Fue una carrera durísima, en esa época, entre el ‘50 y el ‘60, se mataron muchos amigos, pero yo, por suerte, anduve bastante bien.
Se suele decir que todo tiempo pasado fue mejor, ¿usted cree que es así en el caso del automovilismo?
No, no tiene nada que ver con el tiempo, con lo viejo. Se ha adelantado mucho y parte de todo eso que se desarrolló para las carreras ya lo estamos usando en los autos de hoy en día, pronto los vamos a manejar con teclas. A mí lo que me preocupa es lo que va a pasar con la sobrepoblación de autos en la Argentina, hay que hacer un recambio, como se hace en otras partes del mundo; si producimos tantos autos, ¿dónde los vamos a poner? Además lo que pasó es que se olvidaron de hacer autopistas, me tiene mal todo eso.
Otro tema que le preocupa es la falta de posibilidades que tienen los más jóvenes que quieren iniciarse en el automovilismo deportivo. Para eso está trabajando en la Fórmula Fiat Future, una categoría promocional que les permitirá a quienes salen del karting competir a nivel nacional y dar el salto hacia Europa.
¿Le siguen gustando las carreras?
Claro que sí, veo las de acá, las de Europa, las veo a todas. El automovilismo argentino ha adelantado una barbaridad, aunque todavía no hay buenos circuitos. Ya hablé con el secretario de Ecclestone para que cuando viaje a Brasil baje en Buenos Aires así le presento a la gente del Gobierno. Estoy haciendo algunas gestiones, no me quiero morir sin antes traer la Fórmula 1.
Pero si se lo ve muy bien...
Yo sigo tirando tiros; si sale, sale. No me cuesta nada, pero sé que me queda poca nafta en el tanque (se ríe).
La charla podría continuar hasta la noche; sin embargo este hombre de pañuelo al cuello y gorra merece que respetemos sus tiempos. Antes de que la entrevista concluya, Froilán nos muestra orgulloso parte de sus reliquias y nos lleva hasta un mural que cuelga en una de las paredes de su local. En la imagen se lo ve 60 años más joven y más regordete, luce una remera que acusa el trajín de la competencia y sonríe mientras recibe el trofeo de manos de la Reina de Inglaterra. “Imaginate lo viejo que seré que la conocí a ésta y a la actual, que es más chica que yo”, bromea nuevamente.
Es hora de retirarse. Froilán retoma los preparativos de la celebración. Todavía queda mucho por festejar.
.PERFIL
> José Froilán González
> Nació el 5 de octubre de 1922 en
Arrecifes, pcia. de Buenos Aires.
> Corrió 9 temporadas de Fórmula 1
con Ferrari, Vanwall, Talbot y
Maserati. Largó 26 carreras,
consiguió dos victorias y un
subcampeonato mundial (1954).
> Ganó, además, la Coppa Acerbo y
las 24 Horas de Le Mans (1954).
> En el ámbito local se destacó en la
Fórmula Mecánica Nacional-Fuerza
Libre (fue campeón en 1951 y
subcampeón en 1952 y 1959).
> Fue declarado Ciudadano Ilustre de
Buenos Aires en 2008. |
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