Migrantas. La migración en una imagen

Los pictogramas suelen transmitir, en un lenguaje frío e impersonal, información en una gran ciudad. En el caso de Migrantas, en cambio, conmueven y plantean interrogantes, porque reflejan los sentimientos de cientos de inmigrantes que expresan a través del dibujo lo que viven a diario. Un proyecto de un grupo de argentinas en Europa.
El logo de Migrantas es la imagen de una mujer con una valija a su lado y la cabeza gacha. Esa imagen tan simple transmite con muchísima fuerza lo que significa el desarraigo. En otros dibujos, una embarazada se mira la panza y se pregunta adónde pertenecerá su hijo, mientras que otra mujer está parada sobre el mundo con un pie en cada continente y el corazón partido en dos. Impac ta la f igura femenina ves t ida de empleada doméstica, diploma de graduada en mano, con la inscripción: “Trabajo de inmigrantes” o esa mujer parada entre otras dos que aferran su cartera sin disimulo y que debe aclarar: “No soy ladrona”. También está la que entiende el idioma de su país por adopción como una alta montaña por escalar. “¿Con quién?”, se interroga otra tomando mate sentada a la mesa frente a una silla vacía.
Los pictogramas son el resultado del trabajo de Migrantas, un colectivo que trabaja la migración, la identidad y el diálogo intercultural y que se propone hacer visible en el espacio urbano las reflexiones y los sentimientos vinculados a la vida en un nuevo país. Es la idea original de tres argentinas que integran un equipo multidisciplinario formado en Berlín en el año 2003: Marula Di Como, artista; Florencia Young, diseñadora gráfica y Estela Schindel, socióloga, que trabajó hasta 2007. Ese mismo año se incorporaron al equipo Alejandra López, también argentina y periodista, e Irma Leinauer, alemana y planificadora urbana.
Historia de muchos
Al emigrar a Berlín en 2002, Marula se basó en pictogramas –imágenes simples y fácilmente reconocibles, que permiten comunicar una información básica más allá de diferencias idiomáticas o culturales–, para elaborar su propia vivencia. Junto a Florencia, tematizaron las experiencias de la emigración desde un punto de vista existencial, tratando cuestiones como el peso de la propia historia, la ambición de progresar, la añoranza de las costumbres compartidas o la incertidumbre sobre la posibilidad de echar raíces en tierra extraña.
Esta primera serie de pictogramas fue instalada en pantallas luminosas de publicidad en el centro de Buenos Aires en enero de 2004. Aunque sus autoras ya estaban viviendo en Berlín, su mensaje fue llevado a miles de habitantes de su ciudad de origen invitándolos a confrontarse y, tal vez, a identificarse con la problemática migratoria. Como eran tiempos en que la crisis económica reciente había echado del país a muchos argentinos al exterior, la gente pudo reconocer a algún familiar o amigo, o incluso a sí mismos, en los interrogantes planteados por esos pictogramas. La repercusión que tuvo aquella muestra motivó a las autoras a ampliar la propuesta incluyendo en el trabajo a más mujeres. Hoy, son muchas las migrantes que cuentan sus historias con dibujos y pictogramas. Cómo lo hacen, relatan desde Europa:
“Convocamos a las personas a reunirse en talleres, que se llevan a cabo en centros y asociaciones de inmigrantes, y a reflexionar colectivamente. Allí exponemos los resultados de proyectos anteriores, que sirven de motivación para la charla. Se ven las propias circunstancias migrator ias en relación con las experiencias de otros inmigrantes, discusión compartida que ayuda a superar la percepción de la situación individual como una experiencia única y brinda herramientas para entenderla mejor. Luego, los participantes se dibujan a sí mismos en distintas situaciones y cada dibujo es comentado en conjunto por el grupo. Sobre la base de los dibujos realizados en los talleres, Migrantas elabora una serie de pictogramas”. Los pictogramas de Migrantas son narradores de historias: procuran ofrecer una síntesis gráfica de esas historias de mujeres con sentimientos, siempre respetando la intención del dibujo original. Hay temas que aparecen recurrentemente, ya que afectan a gente de procedencias geográficas y sociales diversas, como el esfuerzo de acostumbrarse a la vida en un nuevo país, la añoranza de los afectos lejanos, la preocupación por el futuro de los hijos o las dificultades de la convivencia en la sociedad en que viven.
La ciudad habla de ellos
La instalación de los pictogramas en el espacio público es el aspecto decisivo del trabajo de Migrantas. La aparición de estos dibujos en una ciudad es siempre impresionante y en todas ellas –Berlín, Hamburgo, Colonia– ha causado un gran impacto. Sea a través de afiches de publicidad en la vía pública, animaciones digitales en la televisión del transporte público, la distribución de postales gratuitas o la impresión de bolsas para hacer las compras, el objetivo es siempre integrar la subjetividad del migrante al paisaje de la ciudad. Al hacerse visibles sus producciones en la calle, éstos pueden reconocerse en el paisaje urbano y sentirse vistos y escuchados.
“Para algunas mujeres habituadas por sus patrones culturales a expresarse sólo en el ámbito doméstico, la acción significa, además, una oportunidad de ser protagonistas en el espacio público”, cuentan en Migrantas. Porque de los talleres participan mujeres de los más diversos orígenes. Argelinas, chilenas, griegas, iraníes, kenianas, colombianas, libanesas, marroquíes, tailandesas y también argentinas forman parte de la lista de inmigrantes de casi 50 países del mundo que dibujan o han dibujado. Pues, las que deben cruzar una frontera y continuar la vida en otro país son muchas y tienen mucho en común, pero sus experiencias suelen permanecer invisibles para el resto de la sociedad. Y el trabajo de Migrantas es un maravilloso llamado a la reflexión.
| |
Qué dijo la gente que lo vio |
|
| |
“Me siento identificada con muchos de los dibujos. Vivo en Italia hace casi
5 años y soy argentina. Es un continuo preguntarse ¿hice bien? ¿vale la
pena este desarraigo? Todavía no tengo las respuestas” (Graciela).
“Hace 18 años que vivo en Japón. No haber tenido una red de contención
emocional en mi entorno hizo que mi estabilidad psíquica se tornara muy
frágil. Que haya un grupo de mujeres que a través de pictogramas declare
su problemática me parece un gran canal para prevenir y encauzar malestares
propios de la situación de inmigrantes” (Kiku).
“Soy una mujer que dejó la Argentina en pos de un proyecto familiar. A
partir de entonces, no dejo de pensar en la construcción de espacios que
nos aseguren de algún modo una pertenencia, como tampoco dejo de
pensar en cómo se modifica el concepto de identidad bajo la circunstancia
de una cotidianeidad que circula por otros lados” (Silvia).
“Vivo en España exiliada de la Argentina por amor, dejé lo que tenía por
venir detrás de un proyecto afectivo que no alcanza para cubrir las carencias
que siento en un país que me impide cualquier actividad sin papeles
de residente. La inseguridad que me causa no ser nada después de haber
dejado atrás el todo que nos enseñaron como horizonte de vida es psicológicamente
destructora” (Aniuska).
(Fuente: Weblog Diario Clarín) |
|
Más información: www.migrantas.org
..............................................................................................................