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Monóxido de carbono
El atacante invisible

Por ser invisible e inodoro, el monóxido de carbono puede ser fatal antes de que se perciba su presencia. Un testimonio fuerte y las medidas de prevención.
El día jueves 12 de junio, hace dos inviernos, como todas las mañanas a las 6:30 sonó el despertador en la casa de la familia Ferrucci en Estancias del Pilar. Hoy, Julia y Eduardo consideran un milagro que lo que sucedió ese día no haya ocurrido durante un f in de semana, cuando no amanecen a esa hora tan temprana.
“Al despertarnos los dos nos sentíamos mal, ella con un dolor terrible de cabeza y yo con un malestar general. Julia bajó a tomar un analgésico y yo me metí en la ducha. Ella subió a los pocos minutos con muy pocas fuerzas y se tiró en la cama, casi desmayada. Yo comencé a sentir unas fuertes palpitaciones y mareos intensos que casi me hacen caer. Salí como pude del baño y me tiré en la cama también. Comenzamos a despertar a nuestros hijos y todos se quejaban del dolor de cabeza y malestar: algo pasaba y no sabíamos qué. Por la similitud de los síntomas de todos, pensamos que lo que habíamos cenado la noche anterior estaría en mal estado. Llamamos al centro de toxicología del Hospital Posadas. Hablé con una doctora que, con gran sabiduría me guió sobre las posibles causas de tamaño malestar, concluyendo que probablemente estábamos intoxicados con monóxido de carbono. Nos aconsejó no perder un minuto e ir urgentemente al hospital más cercano. Ella misma dio aviso a la guardia del Hospital Austral, al que con lo último de nuestras fuerzas, llegamos en unos minutos. Allí nos esperaban, y toda la familia quedó internada por ese día recibiendo oxígeno, ya que los análisis dieron un altísimo porcentaje de CO en nuestra sangre”, relata Eduardo.
“Al otro día vinieron especialistas a ver la caldera y el termotanque, las dos fuentes de combustión que funcionan mientras uno duerme y que son generadores de monóxido de carbono. Concluyeron que la causa estaba en la excesiva combustión del termotanque, ya que tenía en su interior gran cantidad de sarro producto del tipo de agua de Pilar, lo que probablemente originara que se encendiera muchas veces más de las debidas. Pero sin dudas, el gran problema fue la deficiencia en la ventilación de la caldera: esto hizo que el CO generado ingresara al lavadero, donde están instalados ambos artefactos, y de allí se trasladara a toda la casa”, concluye.
Julia recuerda que hacía mucho frío en esa época, y que ese día la losa radiante había estado funcionando todo el día y toda la noche, y la familia estuvo inhalando monóxido durante sus horas de sueño.
La noticia que recibieron un año más tarde sobre la muerte de un vecino y su esposa, fiscal federal de 47 años él, y ella abogada de 50, asfixiados con monóxido de carbono provocado por desperfectos en la caldera de su casa, además de estremecerlos y llenarlos de dolor, les hizo revivir muy crudamente su experiencia en la que dicen convencidos, “en forma milagrosa salvamos nuestras vidas y las de nuestros 5 hijos”.
Este tipo de accidente no es poco frecuente. Con la llegada del frío se produce gran cantidad de muertes por intoxicaciones con monóxido de carbono, todas prevenibles con información y toma de conciencia, y la revisión anual de los artefactos que se usan para calefaccionar los ambientes.
Al no tener olor ni color, ni ser para nada irritante, el monóxido de carbono es el asesino silencioso. Así lo llaman los especialistas de los servicios de toxicología de los hospitales: dicen que uno no se da cuenta de que se está intoxicando lentamente, hasta que comienzan los síntomas. Además, es el “gran simulador” que desconcierta a muchos ya que no tiene un cuadro clínico característico, y su sintomatología puede parecerse a otras enfermedades, en especial a una intoxicación alimentaria.
Peligro en casa
El último censo realizado por la Asociación Toxicológica Argentina junto a bomberos de la Policía Federal y el Cuerpo Médico Forense dio, en Capital Federal, 70 muertos en 44 incidentes por inhalación de monóxido de carbono en domicilios de la ciudad. “Esto excluye la provincia y algunas mal consideradas muertes naturales que en muchos casos podrían ser por intoxicación”, explica la doctora Mirta Ryczel, médica toxicóloga de la asociación.
Peligro en casa El último censo realizado por la Asociación Toxicológica Argentina junto a bomberos de la Policía Federal y el Cuerpo Médico Forense dio, en Capital Federal, 70 muertos en 44 incidentes por inhalación de monóxido de carbono en domicilios de la ciudad. “Esto excluye la provincia y algunas mal consideradas muertes naturales que en muchos casos podrían ser por intoxicación”, explica la doctora Mirta Ryczel, médica toxicóloga de la asociación.
“A veces los quemadores no funcionan bien, o se voló el sombrero del tiro balanceado lo que impide que los gases salgan hacia fuera como corresponde, o el aparato está haciendo la combustión hacia adentro porque el tiro está tapado con hojas”, ejemplifica. Otras veces, el lugar donde están instalados la caldera y el termotanque no tienen la debida ventilación, o la casa permanece cerrada por mucho tiempo, lo cual potencia los peligros. La mayor parte de los accidentes sucede de noche: se encienden los artefactos al volver del trabajo, se cierra todo por el frío, y cuando llega la noche el gas se inhala inadvertidamente al respirar. “Los accidentes de la noche son los que determinan la muerte”, remata Ryczel.
Circula en sangre
La doctora Ana Voitzuk, médica clínica toxicóloga del Centro Nacional de Intoxicaciones del Hospital Posadas, explica lo que sucede en el organismo una vez inhalado el monóxido: “Éste tiene 250 veces mayor simpatía a la hemoglobina que el oxígeno, se une rápidamente a ella y hace que el oxígeno no pueda ser transportado en la sangre y hacia los tejidos con facilidad. Cuando el monóxido en sangre está por encima del 10% se presenta una sintomatología leve a moderada, sobre el 50% puede producir la muerte”, asegura. Y explica que los distintos grados de intoxicación no dependen necesariamente del tiempo de exposición, sino de la concentración del gas en el ambiente. “Se puede estar expuesto una hora y morir, o estar ocho horas inhalando el gas y no presentar síntomas”, dice. “Hay otras variables como la distancia a la fuente de gas, el estado de salud de la persona, el lugar donde se duerme y el ritmo de respiración”, dice por su parte la doctora Ryczel. Lo importante es saber cómo evitar la intoxicación o actuar en consecuencia en caso de padecer un cuadro.
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SINTOMAS DE INTOXICACIÓN
LEVE: dolor de cabeza, náuseas, vómitos y mareos.
MODERADA: confusión, visión borrosa, ataxia (incoordinación motriz), falta de fuerzas, taquicardia (palpitaciones) y taquipnea (respiración agitada).
SEVERA: pérdida de conciencia, coma, convulsiones, hipotensión, arritmias e infarto de miocardio.
Ante cualquiera de estos síntomas abra puertas y ventanas y salga al exterior, ya que permanecer en el ambiente contaminado pone en riesgo la vida. Pida ayuda a un vecino, y llame a un centro de intoxicaciones. Luego concurra al hospital más cercano. |
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PARA TENER EN CUENTA
• Revise las salidas al exterior, conductos, rejillas de ventilación y de
calefones y aparatos de calefacción una vez al año.
• Mantenga siempre el ambiente ventilado. Una ventana entreabierta
por donde circule y se renueve el aire es fundamental y
puede salvar una vida.
• No instale el calefón en el baño.
• Consulte a un gasista profesional ante cualquier desperfecto y
haga revisar todos los años las estufas, estufas catalíticas y las
pantallas infrarrojas.
• Apague estufas por la noche, y cuando no sean realmente
necesarias.
• No use hornallas de cocina o el horno como forma de calefacción.
• Tampoco use braseros o estufas a querosén para calefaccionarse.
Apáguelas y retírelas del ambiente antes de acostarse. Es preferible
abrigarse con más ropa.
• Si aún se está en etapa de construcción de la casa, es conveniente
instalar los equipos de calefacción y/o agua caliente en un
compartimento en el exterior de la casa.
• No instale artefactos que no sean de tiro balanceado en dormitorios
y baños: está prohibido.
• Existe en el mercado una gran ofer ta de detec tores de
monóxido de carbono que generan una alarma al detectar el
gas letal y cuyo costo es relativamente bajo si lo comparamos
con el beneficio que aporta.
NÚMEROS A MANO:
CENTRO NACIONAL DE INTOXICACIONES
DEL HOSPITAL POSADAS:
0800-333-0160/ 4654-6648 o 4658-7777
SERVICIO DE TOXICOLOGÍA
DEL HOSPITAL
DE NIÑOS RICARDO GUTIERREZ:
0800-444-8694/ 4962-6666/2247
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