Con el estilo de ellos
Madre hay una sola, seguro. Pero también hay padre. Su presencia, sus modos, su forma de ser regalan a los hijos los primeros atisbos de lo que es la masculinidad.
Pregunta: Siento que mi mujer no me deja tratar como varón a mis hijos varones. nunca está de acuerdo con mis formas y, cuando llego del trabajo, me critica delante de ellos. Reconozco que ya no sé cómo actuar. Al final, siempre termino discutiendo con ella.
Respuesta: Mi primer deseo es que esta sensación no derive en peleas vespertinas o nocturnas. Porque, si el cansancio después del trabajo es la excusa, el hijo incorpora que el día laboral sólo sirve para demoler a los hombres.
Vengo pensando que el lugar del padre (hombre, masculino), a veces, no tiene buena imagen en la familia. ¿Seremos las mujeres, las esposas, quienes les hacemos esta mala fama?
no sos el único papá con esta queja, porque muchas madres, tan protectoras, pretendemos que la forma en que los padres varones tratan a sus hijos sea casi femenina. ¡Pero los hombres no tienen por qué poseer una delicadeza idéntica a la nuestra! Pedile a ella que entienda que tratás de actuar como padre varón con tus hijos. Ellos te necesitan así para crecer sanos.
Si en casa bañás, das de comer, compartís las tareas con ella, lo harás varonilmente. no podés hacerlo como ella, porque naturalmente tienen modos distintos (ambos esenciales para los chicos). Le toca a ella aprender a respetar tu masculinidad, que no quiere decir violencia. Y esto es central: lo masculino no debe identificarse con lo negativamente agresivo. En caso de que tu modo sea violento, entonces tendrán que acercarse a un especialista para que los ayude. Tu identidad masculina, de padre, podrá ponerse en duda alguna vez, pero no vivas tratando de demostrar que sos hombre.
Quizá percibís que la queja de tu mujer descalifica e inhibe tu modo de ser más espontáneamente masculino, conversalo a fondo con ella. Puede pasar que tus hijos vivan protegidos y a gusto en el mundo femenino de la madre, mientras el mundo masculino se les presenta rígido e inestable. no es sano para su desarrollo. Pero todos pueden ganar si tus hijos crecen con alegría porque ustedes les enseñaron a rescatar el valor de la masculinidad con tu presencia, llena de calidad, y el valor de la feminidad derivado de su madre.
El amor que vos y tu mujer tienen por los hijos no los convierte en rivales; no se peleen por los espacios y las formas, porque los valores en los que los educan no tienen sexo. Vuelvan siempre a la base, al hecho de que se aman; eso, verdaderamente, atenúa la confrontación, porque cada uno de ustedes es incomparable y necesario para la familia y para cada hijo.
Esto puede servirte para pensar. ¿Cómo es tu vínculo con los chicos? bregá siempre porque tus hijos tengan suficiente padre, no les des dinero u objetos en vez de tu tiempo. ojalá sepas expresar lo que sentís, y respaldarlo con hechos.

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