RETRATOS DE NATURALEZA

Fragmentos visuales de la naturaleza que nos rodea. Ramón Casares, en su labor como fotógrafo, se dedicó a captar imágenes, con una vuelta artística, que conmueven por su simpleza y llaman a la reflexión sobre el cuidado del medioambiente.
El escondite está preparado. Las ramas, entrecruzadas, están dispuestas de manera tal que los jotes no se sientan perturbados por la presencia humana. El fotógrafo, vestido con ropa de camuflaje, pasa desapercibido, calla y mantiene la respiración mientras los pajarracos sobrevuelan amenazadores la vaca muerta. Es preciso que no haya movimientos en falso para no asustar a los buitres. Ramón sostiene su máquina, preparado para obturar en el instante perfecto, ése en el que el pájaro más avezado se posa sobre el animal muerto y da el primer picotazo. Pero la naturaleza no posa para uno. Sorprende. Aún cuando todo está listo. Por eso Ramón no prevé lo peor: el hormiguero que yace a su lado y las hormigas que comienzan a subir por su cuerpo. Moverse implica olvidarse de la foto deseada y, también, aumentar la probabilidad de enojo de las hormigas que, hasta ahora, permanecen tranquilas, sin picar. Uno de los jotes baja. Las hormigas continúan su marcha por los senderos de piel. A la mente le vienen los recuerdos de infancia –aunque más que recuerdos suyos son los recuerdos de su madre: “Antes de caminar, gateabas siguiendo los caminos de las hormigas”–. Ahora quisiera tenerlas bien lejos. Pero a tragarse el grito y a esperar. Por lo menos hasta que la luz del sol correntino se esconda y las fotos satisfagan su búsqueda de arte. No pretende que la foto únicamente registre. Quiere la imagen que dice. Que trasciende lo documental. Que muestra. Que transmite eso mismo que la naturaleza le regala.
Foto-arte con aires ecológicos
Ramón es “Ramón” a secas, aunque su nombre completo es Ramón Casares. Cuando Ramón era “Ramoncito”, a los trece, quería ser cazador, sólo para tener a los animales más cerca. “Era un chico curioso”, justifica con una sonrisa, ahora, a los veintiocho. Y como todo chico curioso, tirar nidos con amigos o recolectar bichos para ahogarlos en el frasco cerrado era entretenimiento de tiempo libre. Pero la “etapa destructiva” le duró poco: reemplazó la gomera por la Canon manual de su madre, una máquina de fotos muy pesada y de gran tamaño. Un giro que encaminó su afición de “pajarólogo y naturista” hacia el arte visual. “A los diecisiete, compré mi primera máquina, con un lente largo, e hice un curso de tres meses de fotografía de naturaleza –relata–. En esa época, no existían ni Internet ni los foros, así que el curso me sirvió para darme cuenta de que no era el único loco”.
De ese modo, su cámara, siempre al hombro, se convirtió en fiel aliada e instrumento útil para registrar sus vivencias ecológicas: el viaje a Chile para liberar cóndores, su trabajo de cuidador en el Zoo de Buenos Aires y sus numerosas colaboraciones con diferentes fundaciones.
Con el paso de la tecnología analógica a la digital, sus fotos comenzaron a circular más fácilmente entre sus conocidos y amigos. Y las imágenes gustaron. Surgió así la idea de una página web propia que reuniera su material fotográfico, donde pudiera compartir con otros ese sentimiento que lo vincula a la naturaleza. Allí los cibernautas pueden entretenerse con la foto de un ñandú que observa con ojos inquisidores, la de una larva convirtiéndose en mariposa, la de un tero con una gota de agua en el pico a punto de caer, la de las garzas distribuidas prolijamente en fila… todas imágenes reunidas bajo la misma premisa: la de despertar la conciencia de cuidado del medioambiente y conservación a través del arte. Con ese criterio, este año –durante abril y mayo– transformó su “galería virtual” en una exposición real, llamada “Autóctonos”, en la que mostró una selección de catorce imágenes de fauna silvestre y de personajes anónimos impresas sobre lienzo y enmarcadas. “Mi misión es la de meter la naturaleza a través del arte en todos lados, porque decir a la gente: che, cuidemos al medioambiente le importa únicamente a los que se preocupan por la naturaleza. En cambio, a través de un cuadro, llegás a más personas, marcás un rumbo, introducís la naturaleza dentro de una casa. Es un paso chiquitito, pero es algo…”
Dichos y hechos
Tigris: ¿Cuáles son las características que, a tu juicio, debiera tener un fotógrafo de naturaleza?
Ramón Casares: Primero, mucho respeto por la vida silvestre. Nunca hay que poner en riesgo al sujeto fotografiado por lograr una toma, la naturaleza siempre nos da segundas oportunidades, aunque no exactas en cuanto a condiciones fotográficas. Siempre se puede volver a intentar, por lo que inevitablemente hay que tener, además, mucha paciencia. No podemos pretender que los animales posen para nosotros, sino tener la calma de saber que si somos pacientes, tarde o temprano, el animal nos dará una pose o una actitud para lograr la fotografía que buscamos. Esto, a su vez, nos conduce a la necesidad de conocer muy bien la especie que se retrata, de esta manera, achicamos las chances de fallar. Como recomendación, diría que antes de salir al campo con una cámara, es mejor salir con binoculares y observar lo más posible al animal, así, cuando vayamos con la cámara, sabremos dónde ocultarnos para esperar a que se presente.
Tigris: ¿En la Argentina, se puede vivir de la fotografía de naturaleza?
Ramón Casares: A pesar de contar con muchos adeptos que la practican como un hobby, en la Argentina hoy la fotografía de naturaleza no es un negocio rentable, básicamente por la falta de interés en temas relacionados con la vida silvestre y la conservación. La naturaleza no vende, a menos que esté muerta en un tapado de piel o colgada en una pared como un trofeo de caza. Por otro lado, menos vende la naturaleza en el marco de la fotografía, ya que tanto editoriales como empresas e instituciones suelen no pagar la foto y, si pagan, nunca será por un valor que haga de esta profesión algo rentable. La razón principal es que muchos de los adeptos que lo hacen como hobby regalan sus fotografías con tal de que sean publicadas, por lo que siempre será mejor una imagen regular gratis a pagar por una fotografía con calidad y trabajo, y que, a fin de cuentas, puede generar más efectos en su espectador. A pesar de todo, creo que se puede vivir de esto, la clave está en no desesperanzarse, tener paciencia y saber que si uno ama lo que hace y le pone pasión y esfuerzo, tarde o temprano, eso será valorado como corresponde.
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RECOMENDADOS |
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• Revistas National Geographic y Naturaleza Salvaje
• www.fnaweb.com.ar
• www.naturescapes.net
• www.anseladams.com
• www.lanting.com
• www.miguellasa.com |
MÁS INFORMACIÓN
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E-mail: contacto@ramoncasares.net
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Art Home – Centro Comercial Torres del Sol, Panamericana Km 50.
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