| Gimnasia tres veces por semana sí o sí. Temprano, antes de que se levante la prole. A las siete estaría bien. Y cursos varios, en la lista figuran el de cocina, de costura, de fotografía, uno de literatura. Clases de tenis, de pintura. Dedicar un par de horas por semana a los demás y a nuestros chicos. La agenda del año pasado desborda de folletos guardados “por las dudas”, y las dudas llegaron. Es ahora o nunca. Los buscamos, nos organizamos y planeamos, planeamos y planeamos.
Un tilde por aquí, otro por allá. Uno trascendental, resaltado en amarillo. E-mails, teléfonos y contactos. Hay para todos los gustos. Para nosotros. Para los hijos y para el marido. La cuestión está en organizarse y organizar la vida en este año de estreno (la propia y la ajena, obvio). 2008 va a ser diferente. Esta vez los objetivos serán cumplidos. Pase lo que pase.
Figurita repetida y casi siempre incumplida en el momento del balance. Febrero, vuelta de vacaciones. El año empieza ya. Colegios, horarios y en marcha estamos.
Arrancamos con todo y a toda máquina. Poco a poco, el entusiasmo se convierte en excusas. De lo más variadas y diversas. Que con el frío a las siete es de noche. Que como el bebe de turno duerme mal, es imposible estar en pie tan temprano (a no ser que sea estrictamente necesario). Que mañana será distinto, que tendremos más horas disponibles… para cocinar, para leer, para pintar. Que hay un tiempo para todo y, éste, justamente es para otra cosa. Lo que no queda claro es para qué.
Y así, el círculo virtuoso de la ecuación “inicio de año igual listado de objetivos”, se vuelve vicioso. Y dejamos para mañana lo que podemos hacer hoy. Es que el común denominador de los tiempos que corren parece ser la escasez, en sus mil y una formas. Escasez de tiempo, de constancia y de perseverancia.
Y pensamos, igual que siempre, que ya vendrán tiempos mejores. Quizás el año que viene sea diferente. Veremos, veremos… Y así, con la misma actitud, la rueda sigue girando. Esta vez, ¿será diferente?
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