MAYO 2007






 

NOTA DEL MES
Texto: Constanza Gechter / Fotos: Victoria Gradín
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Cuál es tu nombre ?

Los padres de hoy tienen más libertad para decidir los nombres de sus hijos, ya que en el país se eliminó la lista que ponía límites a las posibilidades de elección para anotar a los recién nacidos. Pero el nombre forma parte de la identidad y es una carta de presentación ante la sociedad, así que conviene ser precavidos a la hora de elegir.


Unos se entusiasman con el nombre de los bisabuelos y los llaman Gregoria o Ismael, otros se enamoran del personaje de la novela de moda, y surge un Catriel, como ocurrió hace unos anos con la tira que protagonizaba Osvaldo Laport, o Candela por “Son Amores”. Algunos eligen el nombre más original que se les pueda ocurrir y los bautizan con uno impronunciable; o caso contrario, no dudan en repetir aquel con el que no se equivocan: Sofía o Matías son clásicos argentinos. Y, por último, hay otros que eligen el nombre de sus hijos simplemente porque les gusta, o porque toda la vida supieron que los iban a llamar de esa manera.

El universo de nombres es múltiple. Tan variado es, que el Registro Civil porteno (www.registrocivil.gov.ar) tiene anotados unos 9700 en la lista de denominaciones posibles, pero no estricta, que se agranda a medida que aceptan los pedidos especiales de la gente. Y ahora que la ley del nombre es más flexible, un recorrido por el listado arroja resultados de lo más divertidos -para el lector-, y peligrosos para los pobres bebés que tienen alguna posibilidad de portar alguno de esos nombres.
?Creían ser un tanto originales con Diógenes, Joaquina o Emilia? Pues no, presten atención a lo que un rápido repaso del listado puede dar. Atahualpa de los Andes, Agrícola y Asincrito figuran entre los tantos nombres raros permitidos con la letra A. Y la lista sigue en las demás: Chanel, Drogon, Juventino, Julinka, Jazz, Puma, Psyque, Trifilo, Tecla, Tanaha, Primitiva y Valvurga, entre otros. Lo más curioso es que los nombres que oímos a diario, los más comunes, quedan sepultados en la lista bajo una catarata de denominaciones exóticas.

Registro de nombres, tarea cotidiana

La Dra. Marcela Pires está hace unos veinte anos en el tema, trabajando como delegada del Registro Provincial de las Personas. Se desempenó en los registros de San Fernando y Boulogne, y actualmente tiene a su cargo el de la maternidad Santa Rosa, en Florida, donde se inscriben los bebés recién nacidos antes de ser dados de alta. Marcela cuenta que, aunque las estadísticas no existen y no hay datos de los nombres más usados, más exóticos o más conflictivos, los anos en el cargo le han dado una percepción importante de qué es lo que hacen los padres al nombrar a sus hijos.

“Para las mujeres imperan el Agustina, Soledad, Valentina y Sofía, y últimamente Avril -por la cantante-; y Matías, Lucas, Lautaro y Nicolás para los varones”, explica, y anade que los nombres de origen indígena ahora se pueden usar todos, y de hecho se eligen bastante.

“Cada tanto aparecen pedidos que uno ni sonaría que son nombres, y que revisando la lista, efectivamente están”, dice. Pero aclara que ya no se recurre al listado como condición, como sucedía hace unos anos: si no figuraba, no se permitía.

La doctora reconoce que a pesar del tiempo anotando nacimientos, se sigue sorprendiendo ocasionalmente. “Hace poco pidieron el nombre Isaaki, y hubo que enviarlo a la Academia Argentina de Letras para que ésta diera un informe sobre si existen antecedentes de ese vocablo usado como nombre”, cuenta. Y resultó que se trataba de la versión rusa de Isaac, y era el nombre del padre de un escritor conocido de ese origen.

Marcela Pires explica que, según la ley nacional del nombre, no están permitidos más de tres nombres, los que son extravagantes, ridículos, contrarios a nuestras costumbres, que expresen o signifiquen tendencias políticas o ideológicas, o que susciten equívocos respecto del sexo de la persona a quien se impone. Sin embargo, queda a criterio del jefe del Registro Civil, que puede decidir que un determinado nombre sea elegido o no. “Si se deniega, pueden apelar al director provincial o recurrir a la vía judicial”, sostiene, pero rara vez se llega a esto. Y recuerda el caso de una pareja que hace poco tiempo quería llamar Tsunami a su hija, alegando que había muchos otros fenómenos de la naturaleza que son nombres: Rocío, Nieves, por ejemplo. Por qué no Tsunami?, insistía, a pesar de las connotaciones negativas de tal denominación. La respuesta por parte del Registro fue positiva, pero debieron acompanarlo de otro que determinara el sexo. La pequena se llamó Tsunami María Francesca.

“Quienes vienen con un nombre de naturaleza extrana suelen estar firmes con su idea: lo hacen porque les gusta, o porque tiene una connotación religiosa o de creencia para ellos”, explica. El papel de la funcionaria no es convencerlos de lo contrario. “Sí se ven mujeres resignadas al nombre del futbolista favorito del marido”, dice. A veces, contra la camiseta, no hay seducción que valga. He aquí que muchos pequenos se llamen hoy también Román.
Por otra parte, la utilización de nombres extranjeros estaba muy limitada en una época y prácticamente prohibida, salvo contadas excepciones. Hoy día hasta se aceptan nombres de origen africano. Lo mismo pasa con los diminutivos -Lola, Ari-, que hoy se han transformado en nombres y son muy populares.

Para tener en cuenta
La elección del nombre es un acto totalmente subjetivo. Pero es para toda la vida y, junto con el apellido, identifica a un individuo ante el mundo. A la hora de elegir, vale la pena poner en consideración lo siguiente:

Considerar el apellido
Los nombres deben sonar bien con el apellido del chico. Si el apellido es de por sí raro o algo ridículo, piensen en ponerle un nombre que no sea tampoco desconocido o provoque las burlas de los demás. Por ejemplo, los casos reales de Luz Blanca de Iglesia o Pastor Alegre de Montana.

Que sea fácil de escribir, pronunciar y recordar, tampoco ridículo, ni raro.
Muchas veces los padres desean que los hijos sean distintos a los demás, hasta en el nombre. Pero es importante recordar que esa persona va a llevar el nombre toda la vida. Pónganse en el lugar de ese nino o adolescente, que tendrá que explicar en el colegio por qué lleva tal o cual nombre.

No dejarse llevar por las modas del momento
Los nombres sacados de las telenovelas o de deportistas del momento son modas que pasan, mientras que el nombre se queda.

Los que no tuvieron en cuenta estos consejos son los padres de Herodes Eneas Peloso (DNI 22.955.719), que el ano pasado escribió al diario La Capital para relatar su experiencia con el nombre que le dieron los progenitores:
“Mi nombre es Herodes Eneas Peloso, según me anotaron mis padres en el Registro Civil hace más de 33 anos, y puede decirse que pertenezco a la franja de los llamados ‘nombres raros’. No menos raro puede decirse de los nombres que tienen mis otros dos hermanos, uno llamado Nicodemo Melquíades y mi hermana que lleva por nombres Ligia Salomé (quisieron anotarla con Sebina pero no lo permitieron). Como puede notarse, todos los nombres, excepto Ligia, son bíblicos y están escritos en las Sagradas Escrituras. Según las explicaciones que dieron mis padres del porqué eligieron estos nombres raros, para Carlos y Ana estaban ellos (nombres de mis padres), que eran nombres muy comunes y de lo más utilizados, y que buscaban identificar a sus hijos con nombres no tan habituales. Hoy puedo decir que me he acostumbrado a llevar con dignidad y sin vergüenza mis nombres, sobre todo el primero, Herodes, que encierra para mí una carga especial ya que, como sabrán, está relacionado a uno de los personajes nefastos de la historia. No menos cierto es que también me ha traído algunos problemas en mi vida. Primero, no fui bautizado con el nombre Herodes, ya que hubo problemas con el párroco; sí con mi segundo nombre. Cuando llegó mi comunión y luego la confirmación, el obispo preguntó varias veces si me llamaba Herodes, hasta que al final accedió. También mis nombres han sido motivo de bromas y burlas durante mi ninez. Hoy, ya grande, me permito darle una recomendación a todos los padres que desean colocarle un nombre raro a sus hijos: que lo piensen bien antes de hacerlo, ya que serán los hijos los que tendrán que lidiar con esos nombres por el resto de sus vidas.”

  cómo los eligieron  
 
“Siempre quise saber los sexos para poder llamarlos por su nombre desde la panza. Al nombre de mi hija mayor (14 anos), Carolina, lo tenía elegido desde el colegio secundario: en ese momento la princesa de Mónaco (anos 70) era el ideal de princesa moderna que todas queríamos ser. Además coincidió con que la abuela de mi marido se llamaba Carola y heredó un montón de sábanas y toallas con su inicial. Con Lucía (10 anos) fue diferente. Yo había elegido Agustina simplemente porque me sonaba dulce; Caro ya tenía 2 anos y por evitarle los celos, le decíamos que era de ella: tan en serio se lo tomó, que un día regresó del jardín hablando de su hermanita Luly (tenía una amiguita muy querida con ese nombre). No nos disgustó y nos pareció divertido que Caro fuera parte del team, por lo que quedó Lucía Agustina. Ya con Iny (8 anos) fue distinto. Yo, que siempre había elegido los nombres de mis hijos con total impunidad, tenía varios previstos: Mateo? (mi marido me retrucaba, "carro de caballos"), Felipe? (“me suena a factura”), Inaqui? (“nuestra familia no es vasca”). Si elegimos Ignacio y le decimos Inaqui? Esa opción anduvo pero nunca nadie se acostumbró y quedó Iny. Los tres tienen dos nombres ya que al tener un apellido bastante común, es más fácil ser uno mismo con dos que con uno…”. Gaby Becerra

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“El nombre de los chicos fue elegido en forma conjunta por el papá y por mí, menos al de Agustín, que lo eligieron los hermanos y nosotros estuvimos de acuerdo. Busqué en libros de nombres y los elegí por su sentido religioso: Ezequiel, por ser nombre de un profeta y porque significa Dios es mi fuerza; María Ivon, por la Virgen y por mí, que me llamo Ivon; y Agustín por el santo y porque lo eligieron sus hermanos. Algo increíble: mi papá, mi suegro y mi hijo mayor, como mi bisabuelo, se llaman Melitón”. Ivon Boehler

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“Mi hijo se llama Tikal, el nombre fue consecuencia de estar embarazada y no querer saber el sexo. Como sabíamos que había sido concebido entre Palenque, en México, y Tikal, en Guatemala, decidimos llamar a la pancita "Tikal". Luego, cuando nació fue imposible renunciar al nombre y así quedó. Mi hija se llama Aisha, que significa fuerza de vida”. Joanna Foster

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“En mi familia hay nombres raros. Mi sobrina se llama Bernabella, y mis primas llevan como segundo nombre el del santo del día en que nacieron: Carola Ma. Calixta, Lucía María Desideria, Enriqueta María Cayetana”. Isabel Blaquier


 
     
 
nombres en desuso
En la página web de su familia, Analía Montórfano elaboró, entre otras cosas, una lista de nombres antiguos y poco frecuentes. “La lista surgió por que de tanto ver partidas antiguas con nombres que ya no se usaban, me dediqué a anotarlos, para comentárselo a mi familia y amigos no genealogistas, sólo como curiosidad. Luego de que la colgué en mi página, a mucha gente le llamó la atención y comenzó a enviarme nombres, incrementándose mucho más”, dice Analía desde Espana, donde vive hoy.
Y cuenta algunos detalles: “La familia de mamá fue curiosa: eran 19 hermanos, de los que hoy ya no vive ninguno. Doce eran mujeres, y varias tenían nombres hoy muy en desuso: Petrona, Eufemia, Vitalia, Josefa, Vicenta, Filomena… Algunos de los nombres raros de los hombres fueron Adón (y su hijo Abdón), Nolasco, Jacinto. Un hermano de papá que se llamó Leonello, otro Oliden, y la primer esposa de mi abuelo se llamó Caracciola”. Dice también que otros nombres raros en la familia fueron de mujer: Amabilia, Amable, Prisca, y de hombres, Nilfrido y Querubín.
 
 
nombres de mujeres
nombres de hombres
 
 


A
Acacia
Agapita
Alegría
Altagracia

B
Baldovina
Bartola
Benjamina
Berenguela

C
Canuta
Cayetana
Cesárea
Clodomira

D
Damasia
Delfa
Deogracias
Diosgracias

E
Efigenia
Escolástica
Eutropia
Evarista

F
Filomena
Fortunata
Fructuosa
G
Genoveva
Gertrudis
Gregoria
Gumersinda
H
Heráclita
Herculana
Herencia
Hogarita

I
Iluminada
Inocencia
Isolina
Italia

J
Jacinta
Jovita
Justa

L
Leona
Leonarda
Liboria
Librada

M
Marquesa
Martirio
Melitona
Molinaria

N
Natividad
Nefer
Nemesia
Nepomucena

O
Octaviana
Odelinda
Oliva
Otilia

P
Pánfila
Pantaleona
Pastora
Peregrina

R
Resurrección
Refugia
Restituta
Romana

S
Sandalia
Segundo
Serafina
Suera

T
Tecla
Toda
Tranquilina
Tránsito

U
Ulpiana
Unisifora
Urraca
Uberlinda

V
Venancia
Violante
Visitación
Vitalia

Z
Zenobia
Zenona
Zoila
Zoraida


A
Abundio
Advíncula
Agapito
Amable

B
Baldomero
Baltasar
Benigno
Bibiano

C
Cecilio
Celestino
Cesáreo
Claro

D
Delfín
Desiderio
Diaco
Donaciano

E
Eleodoro
Epifanio
Espiridión
Eufemia

F
Febronio
Felisardo
Fierabando
Frígido
G
Gabino
Genaro
Germinal
Gumersindo
H
Heliodoro
Herculano
Hermenegildo
Hermógenes

I
Ildefonso
Indalecio
Inocencio
Ireneo

J
Jacinto
Jacobo

L
Laurentino
Lauro
Lázaro
Lucrecio

M
Mamerto
Marcial
Medardo
Melitón

N
Nabora
Neptalí
Norato
Normando

O
Orfilio

P
Pánfilo
Pilaro
Pioquinto
Primitivo

R
Regalado
Reufa
Rogelio
Rosendo
Ruperto

S
Sandalio
Segismundo
Suero
Suplicio

T
Telésforo
Teobaldo
Tristán
Tubal

U
Ubaldino
Ubaldo

V
Valeriano
Venancio
Victoriano
Visitación

W
Waldino
Wenceslao
Werino

Z
Zacarías
Zenón
Zoilo

 
     
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