La
Pascua, un canto a la vida
a Pasión de Jesús, históricamente considerada, fue consecuencia
de su mensaje de liberación de la vida. Su palabra y sus actitudes
desestabilizaron el poder vigente de su tiempo. Su justicia
y misericordia sembraban el Reino de Dios y los distintos poderes
se confabularon para eliminar al Justo y Santo (Hechos 3,14).
La vida pública nacía de su íntima comunión y fidelidad con
el Padre. Su entrega era expresión de su libertad y su pasión.
Por su insurrección, Jesús fue condenado a muerte. Detrás
de este drama estaba el pecado del mundo. La condición humana
de iniquidad que rechaza la bondad y el bien.
“Por qué buscan entre los muertos
al que está vivo, no está aquí, ha resucitado” (Lucas 24).
La resurrección del Crucificado revela plenamente la fidelidad
de Dios a su plan universal de amor y de salvación. El rechazo
es superado por el amor y la entrega. Dios no abandonó a Jesús
en su Pasión.
Tres días después de su muerte Jesús irrumpió vivo a la plenitud
de la vida humana y divina. Esta nueva luz todo lo aclara.
El grano de trigo que cayó en tierra ahora es espiga y tierno
pan en la mesa compartida de los hermanos. El Reino de Dios
está entre nosotros y es vida celebrada y resucitada. Vida
que alivia las humillaciones y cuida a los pequenos. Vida
que venera a los ancianos y se encanta con los dones de la
naturaleza. Vida que nos reúne en la palabra de Dios y nos
convoca en los sacramentos que nos confían el cuidado de la
comunidad. Vida que pasa por la muerte pero que no queda atrapada
en ella. Por eso tiene sentido dar la vida por la justicia
y vivir con generosidad. Las Bienaventuranzas recobran actualidad
y son aliento para la esperanza.
La Pascua es la fiesta de los albores de la vida de la Gracia,
en ella traspasamos la noche oscura de la historia con la
luz de Cristo Resucitado. Las tinieblas se disipan y se pueden
ver los rostros alegres y encendidos auténticamente humanos.
En la noche esperamos la manana mientras nos reconocemos hermanos
y hermanas, hijos de un Padre infinitamente bueno. Reconocemos
todo el mundo como Don y el cosmos como la Casa Comunitaria
de todas las criaturas.
...............................................................................................................
volver