Adiestrar un perro
Nuestro perro ladra innecesariamente,
rompe objetos de la casa, ensucia adentro o se escapa. Tratamos
de hacerle entender cómo se tiene que comportar pero, al no
lograrlo, sentimos que la paciencia se agota. En esta nota,
consejos para no morir en el intento y disfrutar plenamente
de nuestra mascota.
Un perro con dificultades de conducta puede alterar la convivencia,
transformándola en una pesadilla. Nada queda del “companero
fiel”, del “amigo incondicional”; a esta altura el dueno opta
por tomar distancia ?El resultado? La mascota se carga de ansiedad
y se porta cada vez peor. Así, se produce un círculo negativo,
que podemos ilustrar con el siguiente ejemplo: el perro queda
afuera porque causa problemas dentro del hogar y, cuando entra,
está excitado por el contacto con su dueno, comportándose peor
que antes.
Saber enseñar
Si educamos a nuestro perro, éste aprenderá a comportarse
y su dueno pasará más tiempo con él. Así, bajará la ansiedad
de la mascota y se invertirá este círculo negativo.
Este proceso es mucho más simple de lo que suele imaginarse.
Adiestrar un perro significa ensenarle ejercicios de disciplina
para que, a través de ellos, incorpore el concepto de la obediencia.
Es decir, que “aprenda a aprender”. Como la mente de este
animal funciona en extremos “blanco y negro”, es muy fácil
que aprenda lo que queremos ensenarle, siempre que seamos
consistentes con nuestro mensaje. Así, un perro comprenderá
nuestra aprobación o rechazo: “muy bien o muy mal”. Esto va
a facilitar la relación entre el dueno y su perro, ya que
se habrá establecido entre ellos un lenguaje claro.
Los premios
Para que un perro comprenda lo que queremos ensenarle, debemos
hacerlo a través de condicionamientos positivos, es decir,
premiándolo cuando obedece. La motivación de cada animal es
distinta, por lo que los premios pueden variar entre darle
comida, jugar con una pelota o acariciarlo.
Sabía usted que un perro relaciona sus actos con nuestra
aprobación o rechazo como máximo hasta 5 segundos después
de los mismos? Entonces, si su perro se escapa y no acude
a su llamado, y después de correrlo un rato -más de 5 segundos-
finalmente retorna, deberíamos premiarlo en lugar de castigarlo.
?Por qué? Porque su perro no tiene la capacidad de comprender
que lo retamos por la acción inicial de escaparse (negativa),
sino que lo relaciona con la de venir (positiva). Lo mismo
pasa cuando los cachorros ensucian la casa y se los reta a
destiempo: ellos no comprenden el motivo de nuestro enojo.
|
Cómo
elegir a un adiestrador |
• Pregúntele sobre su formación en adiestramiento, anos de experiencia
y áreas de especialización. Usted se merece esas respuestas,
no sea tímido al preguntar.
• Asegúrese de que aplique una metodología humana y que tenga
habilidades de manejo suaves y efectivas.
• Analice si tiene habilidades para ensenar y comunicar.
Los adiestradores con esta cualidad hacen que el proceso de
aprendizaje sea más rápido y fácil.
• Trate de darse cuenta si tiene un amor genuino por los
perros.
• Por último, y relacionado con lo anterior, ?hace su trabajo
sólo por dinero o porque le interesan los animales?
..............................................................................................................
Chau a los malos hábitos
La gente suele recurrir al adiestrador cuando
ha sufrido las consecuencias de convivir con un perro no educado:
muerde los muebles, tironea fuerte cuando lo paseamos o se pelea
con otros perros, hace pozos en el jardín, ensucia adentro,
salta sobre la gente, se escapa y no acude al llamado, juega
brutamente, roba comida de la cocina o es agresivo.
Es aconsejable comenzar a educarlo desde joven (a partir
de los 6 meses) para no tener que convivir con estos hechos.
Sin embargo, el proceso puede empezar a cualquier edad, con
la salvedad de que erradicar malos hábitos en perros grandes
puede ser algo más difícil. Con la ayuda de un adiestrador
profesional y la companía de su dueno podrán lograrse resultados
asombrosos en unos cuatro meses. Ya con el perro educado,
su manejo será mucho más sencillo.
Al enseñarle algo tan simple como, por ejemplo, sentarse y
quedarse, se podrán manejar situaciones tales como:
• Que se quede sentado cuando abrimos el portón para sacar
el auto.
• Que permanezca sentado cuando se encuentra con otro perro
durante un paseo.
• Que se quede sentado mientras la familia almuerza.
• Que se siente en vez de saltar sobre la gente
|
|
Perro
adiestrado |
|
No
acude al llamado, entonces
no se lo puede soltar
ni pasear suelto. |
Acude
al llamado, se lo puede soltar y
pasear sin correa. |
|
Se
pelea con otros perros. No es confiable para ser sacado
a la calle. |
No
se pelea. Puede pasear por la
calle sin problemas.
|
|
No
obedece a comandos.
Es inmanejable
ante situaciones nuevas |
Obedece
a comandos. Podemos manejar situaciones nuevas fácilmente. |
|
Rompe
cosas de la casa. |
No
rompe objetos. |
|
No
podemos dejarlo solo.
No disfruta del jardín. |
Puede
estar suelto, disfrutar del jardín
y circular en la casa. |
|
Ensucia
en lugares indeseados |
No
ensucia adentro. Solamente durante
sus paseos. |
|
Ladra
cuando se queda solo, provocando problemas con los vecinos. |
Se comporta bien al estar solo.
Únicamente ladra ante
situaciones extrañas.
|
|
Salta
sobre la gente, molestando
a sus duenos y visitas. |
Aprende
a no saltar, permitiendo una mejor convivencia con duenos
y visitas. |
* El autor es director de Las lunas -
Servicios para mascotas
(Tel.: 4723-4063 / Web: www.las-lunas.com.ar)
volver