DE RAÍZ  
  Texto: Pilar Santillán
Fotos: Federico Slapka
y Marcos Machado
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Un lugar llamado Medjugorje
Una palabra que traba la lengua al pronunciarla y que conmueve corazones cuando se la nombra. Medjugorje es experiencia de conversión y una invitación a vivir la paz en nuestras almas. Aquí, Federico y Marcos nos regalan su testimonio de fe.




Este sencillo pueblito croata de 4.300 habitantes, situado en Bosnia-Herzegovina, late al compás de la oración de los peregrinos que visitan el lugar. No por nada Juan Pablo II lo definió como el “corazón espiritual del mundo”. La vida allí gira en torno de la Virgen María, quien hace exactamente 25 anos -desde el 24 de junio de 1981- comenzó a aparecerle diariamente a un grupo de 6 jóvenes. “El mundo no puede salvarse sin paz, pero el mundo encontrará la Paz sólo si vuelve a Dios”, dijo María. Los días 25 de cada mes, la Reina de la Paz o Gospa vuelve para hablarle al mundo, invitando a todos a elegir el camino de la conversión, la oración, el ayuno, la confesión, la Eucaristía y la lectura de la Santa Biblia.

El joven rebelde
Sólo fútbol. A los 19 anos, el mundo de Federico Slapka -de actualmente 26- se reducía a la cancha y la pelota; nada de estudio ni trabajo. Hasta que un día el padre, cansado de que la casa fuera usada de hotel, optó por retirar la TV, el equipo de música y el teléfono, desnudando la habitación de su hijo de cualquier frivolidad. Y así, acompanado únicamente de una lamparita y su cama, Federico se acercó a la Biblia. “Empecé un poco desganado, pero a medida que avanzaba, la figura de Jesús me sorprendía cada vez más. Me parecía un hombre muy inteligente”, relata Federico. Entusiasmado por este cambio, su cunado le regaló un libro sobre Medjugorje, “El triunfo del corazón”, sin sospechar que sus páginas obrarían milagros. “Cuando lo terminé, sabía que tenía que ir a Medjugorje”, expresa convencido Federico. Consiguió trabajo, juntó plata durante 6 meses y se largó. Allí, la misa diaria, las largas horas de adoración y de peregrinación se volvieron alegría, lo temporal se transformó en eternidad, y las preocupaciones se convirtieron en paz. La “experiencia Medjugorje” lo había marcado profundamente. Desde ese día, volver a pisar la tierra de la Gospa se tranformó en una necesidad diaria que se concretó luego de la muerte de su padre en 2004. Como el dinero no le alcanzaba, decidió trabajar 4 meses en EE.UU. durante el verano de 2006 y viajar directamente desde allí. Sin visa, y únicamente con lo que llevaba puesto, partió para Medjugorje. Durmió en los aeropuertos de EE.UU. y Alemania, y en las calles de Croacia, de donde los policías amenazaron con deportarlo si no se identificaba. Sólo cuando dijo que era argentino (“!de la misma tierra que Nalbandian!”) lo dejaron tranquilo. Llegó a Medjugorje para la fecha aniversario de la muerte de su padre. “Haber llegado a tiempo fue un regalo inmenso. Me di cuenta de cuánto me ama Dios y cuánto lo necesito yo”, confiesa.

Inyección espiritual
Hace varios anos, nuestro país recibió la visita del Padre Jozo, el sacerdote de Medjugorje, quien dio una conferencia en Costa Salguero sobre las apariciones de la Virgen María. Marcos Machado (52), avisado por su hermana, fue al encuentro. Al término de la conferencia compró el libro “El triunfo del corazón”, y aunque al principio postergó su lectura, en febrero de 2003 decidió empezarlo. Así fue que, en los rutinarios viajes en tren fue leyéndolo de a poquito, y a fines del mes de marzo decidió viajar a Medjugorje. Faltaban, aproximadamente, veinte días para la salida del viaje y Marcos no tenía ni plata, ni visa, ni pasaporte. Tres días antes de la fecha de partida, consiguió todo: “no les cuento el lío que se me armó en casa con mi mujer -especialmente por la plata-, pero de todas formas y, con el riesgo de que me cambiaran la cerradura de la puerta, emprendí el viaje”. Todas las experiencias vivenciadas en aquél lejano lugar elegido por Dios fueron inolvidables para Marcos: las extensísimas celebraciones y cantos comunitarios en varios idiomas, el clima de paz, oración y conversión, las subidas al Monte de la Cruz y al Monte de las apariciones, la confraternidad de la gente de distintos países, las conferencias de los videntes, las visitas matinales y nocturnas al famoso “Cristo Resucitado” -desde hace unos anos de una de sus rodillas sale, permanentemente, una gota de agua sin explicación alguna-, el canto de los pájaros detrás de la Parroquia en plena noche, la cantidad de curaciones -físicas y/o espirituales- y gracias recibidas por la gente, y el conocimiento de dos devociones que le cambiaron la vida: “La Divina Misericordia de Jesús” y “La Reina de la Paz”. “En resumen, Medjugorje fue una inyección espiritual. Se lo recomiendo a todos”, concluye.


Los interesados en conocer las devociones mencionadas pueden contactarse con Marcos Machado enviándole
un e-mail: marcos53arg@yahoo.com.ar


Nota: las apariciones de la Virgen María en Medjugorje aún no han sido aprobadas por la Iglesia Católica.


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